David Perdomo

David Perdomo Instagram – Deberíamos despedir a nuestro avatar, y no hablo de nuestro perfil en Instagram, hablo de nuestro avatar en la vida, el autoimpuesto. Ese golem construido de las cenizas de las interacciones con el mundo. Un mundo que si eres condescendiente con él, no te va a a escupir violentamente contra la pared.
Ese avatar hay ocasiones que es un lastre, porque es cómodo. Se sienta en el sofá de la autoaceptación más hedonista y te exige que lo sigas alimentando. Perezoso y holgazán prefiere ser aceptado a aceptarse. El epítome del siglo XXI, lo importante es lo que digas y vendas, no lo que sientas y creas.
Seguro que muchas personas les ha pasado lo que a mi este último año. Quizás la crisis existencial más profunda de mi vida en la que sigo trabajando muy duro (el Rubicón no se cruza con una lancha hinchable). Gracias a la lectura, el deporte, la terapia y la gratitud, he llegado a un lugar precioso y allí me he encontrado con una persona a la que apenas había escuchado: A mi. Sentado en una silla de mimbre y con lo básico (Que no tenía nada que ver con la versión que me había hecho) Pude comprobar que ese tipo merecía amor y que le escuchase, a un gran tipo descubrí. Al lado, el avatar, en un trono floreado, reposando su panza sobre un cinturón con hebilla. A su alrededor, la muchedumbre aplaudía cualquier queja o alegría, por absurda que fuera mientras él seguía mirándose el ombligo.
En el fondo hacía lo que creía le pedían. Punto.
Me levanté y le dije adiós. Cruelmente. Y me fui solo. Y vi que no era un ser de luz, ni nada de eso. Porque nadie lo es, somos humanos hartos de fingir en la mayoría de los casos. Pero creedme, ahí sí que hay luz y libertad.
En donde te sientas a jugar al ajedrez contigo mismo, en una partida que difícilmente tendrá jaque mate.
Ver la silla de los demás cuesta pero la de uno mismo, mortifica, duele y sientes soledad.

Lo que nadie nos dijo es que el trono al que aspira nuestro avatar, no suele ser el bueno, porque los tronos de verdad no necesitan oro ni plata, ni palmeros aplaudiendo.
Solo una humilde silla de mimbre.

De nada sirve figurar si no puedes ser. Y eso, es lo que más cuesta.

Todo mi amor.

D | Posted on 26/Apr/2022 15:41:46

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