Eloísa Maturén Instagram – Después de años meditando con rigurosidad y compromiso, aún me sorprende que haya días en los que mi mente se rehuse a quedarse quieta.
En ocasiones he pasado temporadas gloriosas en las que, día a día la práctica se consolida y yo casi me siento Siddharta. La iluminación a la vuelta de la esquina, ¡Lo logré! (yo que soy tan de logros y aplausos 🙄).
Pero entonces, cuando menos lo espero mi mente vuelve a ser una niña de dos años que es incapaz de quedarse sentada por más de veinte segundos. Y así me paso semanas, donde meditar es hacer malabares con la cabeza a mil por hora.
Un bañito de humildad, que siempre cae de maravilla.
Justamente hoy, mientras meditaba, volví a entender que el verdadero valor de todas las horas invertidas en silencio ha sido la capacidad de observación.
De observarme desde adentro y de aceptar mi propia naturaleza.
Aceptar la esencia mutable.
Aceptar mi mente, obsesiva y suceptible a lo que ocurre a cada instante.
Aceptar que mi cuerpo no es una máquina y que no puedo forzarlo sino estoy dispuesta a cuidarlo. A ser gentil.
Aceptar que muchas veces soy un péndulo que oscila entre extremos: El centro del jolgorio o la hermitaña que no quiere ver a nadie, pasando por todo el festival de posibilidades que hay en medio.
Entender que por algo se llama práctica. Se renueva día a día, es más un acto de curiosidad que un mecanismo de control.
En lugar de hacer sufrir a la niñita porque no puede estar tranquila, es escucharla y guiarla para que se calme. A lo mejor solo necesita que la escuchen.
Meditar es ser testigos conscientes y abrazar todo lo que somos.
Estas fotos lindas de @ninofino 🤩😎 Sierra de Gredos | Posted on 10/Oct/2023 14:45:41



