Patricia Echegoyen Instagram – Siempre me provoca una enorme emoción ir “al San Martin”, un lugar lleno de historia que a su vez es una parte inolvidable de la propia. Esta vez la fiesta es completa, porque es la primera palabra en la que pienso para definir esta propuesta.
La gran ilusión (basada en el libro “La gran magia” de Eduardo de Filippo) nos sitúa en la Mar del Plata de los años 50, donde una pequeña compañía teatral intenta ensayar una escena en medio de las interrupciones de un novato apuntador.
Esta especie de introducción establece un juego con el público donde nos convierte en cómplices y testigos de lo que sucederá durante el segundo acto.
Al principio estos primeros minutos, aunque muy entretenidos y destacables, no parecen tener mucho sentido. Sin embargo, sirven para sentar las bases de la convención teatral. Una ficción, donde las personas que participan aceptan formar parte de esa ilusión sabiendo que al finalizar cada uno volverá a vivir su vida.
Lo que sigue es también una ilusión en la que el personaje quedará atrapado sin poder distinguir el límite entre realidad y ficción.
La obra, sumamente atrapante, nos hace reflexionar hasta dónde nos puede llevar el sostener una ilusión y la elección de la fé como sostén. Desde el impulso que nos permite animarnos a nuevas experiencias hasta el temor por que nuestras creencias se derrumben en el abrir y cerrar de una caja.
La puesta en escena es atractiva y estimulante; las luces de colores, la música, el vestuario y el recuerdo de una Mar del Plata en su época de fulgor generan en los espectadores la alegría de ser partícipes de esta celebración teatral.
Con un elenco de lujo, todos los intérpretes tienen su momento de destaque. Entre los más reconocibles quiero resaltar el excelente trabajo de Pablo Mariuzzi, Patricia Etchegoyen, Nacho Gadano, Elvira Onetto y la siempre radiante Alejandra Radano.
Párrafo aparte merece la actuación de Marcelo Subiotto en el rol del ilusionista. Una verdadera creación que desarrolla con creatividad, gracia y ductilidad. La concordancia orgánica entre lo que dice y sus movimientos hace que el personaje sea creíble y seductor.
Un lujo contar con este espectáculo de Lluís Pasqual. | Posted on 13/Sep/2024 17:54:52



