Actress Photos Actress Carmen Aub HD Photos and Wallpapers July 2025 By GethuCinema Admin July 13, 2025 Related Posts Actress Carmen Aub HD Photos and Wallpapers January 2026 Actress Carmen Aub HD Photos and Wallpapers January 2026 Actress Carmen Aub HD Photos and Wallpapers September 2025 Actress Carmen Aub HD Photos and Wallpapers July 2025 Actress Carmen Aub HD Photos and Wallpapers May 2025 Actress Carmen Aub HD Photos and Wallpapers March 2025 Share This Post FacebookTwitterPinterestWhatsAppReddItTelegram ¡Llegó Lu Sikic Aub! Nació el 11/7/25 a las 3:39 pm, después de 24 horas de un duro trabajo de parto. Pesó 2.5 kg y midió 48.3 cm de altura. Un poquito por debajo del peso ideal para su término completo (39 semanas y 4 dÃas), pero ha estado perfecta y no ha parado de agarrar fuerza en sus primeras horas de vida. Las primeras canciones que escuchó fueron: O Pato, de João Gilberto, y O Leãozinho, de Caetano Veloso & Moreno Veloso. Canciones que le ponÃamos todas las noches antes de dormir mientras estaba en mi panza. Se quedó dormida en mis brazos apenas las empezó a tocar su papá @ivansikic Estamos emocionados de que conozca a todas las personas hermosas que la rodearán en esta vida y que nos han estado escribiendo dándonos amor y buenos deseos para Lu. Lu, Car, Tiempo e Iván. ¡Llegó Lu Sikic Aub! Nació el 11/7/25 a las 3:39 pm, después de 24 horas de un duro trabajo de parto. Pesó 2.5 kg y midió 48.3 cm de altura. Un poquito por debajo del peso ideal para su término completo (39 semanas y 4 dÃas), pero ha estado perfecta y no ha parado de agarrar fuerza en sus primeras horas de vida. Las primeras canciones que escuchó fueron: O Pato, de João Gilberto, y O Leãozinho, de Caetano Veloso & Moreno Veloso. Canciones que le ponÃamos todas las noches antes de dormir mientras estaba en mi panza. Se quedó dormida en mis brazos apenas las empezó a tocar su papá @ivansikic Estamos emocionados de que conozca a todas las personas hermosas que la rodearán en esta vida y que nos han estado escribiendo dándonos amor y buenos deseos para Lu. Lu, Car, Tiempo e Iván. ¡Llegó Lu Sikic Aub! Nació el 11/7/25 a las 3:39 pm, después de 24 horas de un duro trabajo de parto. Pesó 2.5 kg y midió 48.3 cm de altura. Un poquito por debajo del peso ideal para su término completo (39 semanas y 4 dÃas), pero ha estado perfecta y no ha parado de agarrar fuerza en sus primeras horas de vida. Las primeras canciones que escuchó fueron: O Pato, de João Gilberto, y O Leãozinho, de Caetano Veloso & Moreno Veloso. Canciones que le ponÃamos todas las noches antes de dormir mientras estaba en mi panza. Se quedó dormida en mis brazos apenas las empezó a tocar su papá @ivansikic Estamos emocionados de que conozca a todas las personas hermosas que la rodearán en esta vida y que nos han estado escribiendo dándonos amor y buenos deseos para Lu. Lu, Car, Tiempo e Iván. ¡Llegó Lu Sikic Aub! Nació el 11/7/25 a las 3:39 pm, después de 24 horas de un duro trabajo de parto. Pesó 2.5 kg y midió 48.3 cm de altura. Un poquito por debajo del peso ideal para su término completo (39 semanas y 4 dÃas), pero ha estado perfecta y no ha parado de agarrar fuerza en sus primeras horas de vida. Las primeras canciones que escuchó fueron: O Pato, de João Gilberto, y O Leãozinho, de Caetano Veloso & Moreno Veloso. Canciones que le ponÃamos todas las noches antes de dormir mientras estaba en mi panza. Se quedó dormida en mis brazos apenas las empezó a tocar su papá @ivansikic Estamos emocionados de que conozca a todas las personas hermosas que la rodearán en esta vida y que nos han estado escribiendo dándonos amor y buenos deseos para Lu. Lu, Car, Tiempo e Iván. ¡Llegó Lu Sikic Aub! Nació el 11/7/25 a las 3:39 pm, después de 24 horas de un duro trabajo de parto. Pesó 2.5 kg y midió 48.3 cm de altura. Un poquito por debajo del peso ideal para su término completo (39 semanas y 4 dÃas), pero ha estado perfecta y no ha parado de agarrar fuerza en sus primeras horas de vida. Las primeras canciones que escuchó fueron: O Pato, de João Gilberto, y O Leãozinho, de Caetano Veloso & Moreno Veloso. Canciones que le ponÃamos todas las noches antes de dormir mientras estaba en mi panza. Se quedó dormida en mis brazos apenas las empezó a tocar su papá @ivansikic Estamos emocionados de que conozca a todas las personas hermosas que la rodearán en esta vida y que nos han estado escribiendo dándonos amor y buenos deseos para Lu. Lu, Car, Tiempo e Iván. ¡Llegó Lu Sikic Aub! Nació el 11/7/25 a las 3:39 pm, después de 24 horas de un duro trabajo de parto. Pesó 2.5 kg y midió 48.3 cm de altura. Un poquito por debajo del peso ideal para su término completo (39 semanas y 4 dÃas), pero ha estado perfecta y no ha parado de agarrar fuerza en sus primeras horas de vida. Las primeras canciones que escuchó fueron: O Pato, de João Gilberto, y O Leãozinho, de Caetano Veloso & Moreno Veloso. Canciones que le ponÃamos todas las noches antes de dormir mientras estaba en mi panza. Se quedó dormida en mis brazos apenas las empezó a tocar su papá @ivansikic Estamos emocionados de que conozca a todas las personas hermosas que la rodearán en esta vida y que nos han estado escribiendo dándonos amor y buenos deseos para Lu. Lu, Car, Tiempo e Iván. ¡Llegó Lu Sikic Aub! Nació el 11/7/25 a las 3:39 pm, después de 24 horas de un duro trabajo de parto. Pesó 2.5 kg y midió 48.3 cm de altura. Un poquito por debajo del peso ideal para su término completo (39 semanas y 4 dÃas), pero ha estado perfecta y no ha parado de agarrar fuerza en sus primeras horas de vida. Las primeras canciones que escuchó fueron: O Pato, de João Gilberto, y O Leãozinho, de Caetano Veloso & Moreno Veloso. Canciones que le ponÃamos todas las noches antes de dormir mientras estaba en mi panza. Se quedó dormida en mis brazos apenas las empezó a tocar su papá @ivansikic Estamos emocionados de que conozca a todas las personas hermosas que la rodearán en esta vida y que nos han estado escribiendo dándonos amor y buenos deseos para Lu. Lu, Car, Tiempo e Iván. ¡Llegó Lu Sikic Aub! Nació el 11/7/25 a las 3:39 pm, después de 24 horas de un duro trabajo de parto. Pesó 2.5 kg y midió 48.3 cm de altura. Un poquito por debajo del peso ideal para su término completo (39 semanas y 4 dÃas), pero ha estado perfecta y no ha parado de agarrar fuerza en sus primeras horas de vida. Las primeras canciones que escuchó fueron: O Pato, de João Gilberto, y O Leãozinho, de Caetano Veloso & Moreno Veloso. Canciones que le ponÃamos todas las noches antes de dormir mientras estaba en mi panza. Se quedó dormida en mis brazos apenas las empezó a tocar su papá @ivansikic Estamos emocionados de que conozca a todas las personas hermosas que la rodearán en esta vida y que nos han estado escribiendo dándonos amor y buenos deseos para Lu. Lu, Car, Tiempo e Iván. ¡Llegó Lu Sikic Aub! Nació el 11/7/25 a las 3:39 pm, después de 24 horas de un duro trabajo de parto. Pesó 2.5 kg y midió 48.3 cm de altura. Un poquito por debajo del peso ideal para su término completo (39 semanas y 4 dÃas), pero ha estado perfecta y no ha parado de agarrar fuerza en sus primeras horas de vida. Las primeras canciones que escuchó fueron: O Pato, de João Gilberto, y O Leãozinho, de Caetano Veloso & Moreno Veloso. Canciones que le ponÃamos todas las noches antes de dormir mientras estaba en mi panza. Se quedó dormida en mis brazos apenas las empezó a tocar su papá @ivansikic Estamos emocionados de que conozca a todas las personas hermosas que la rodearán en esta vida y que nos han estado escribiendo dándonos amor y buenos deseos para Lu. Lu, Car, Tiempo e Iván. ¡Llegó Lu Sikic Aub! Nació el 11/7/25 a las 3:39 pm, después de 24 horas de un duro trabajo de parto. Pesó 2.5 kg y midió 48.3 cm de altura. Un poquito por debajo del peso ideal para su término completo (39 semanas y 4 dÃas), pero ha estado perfecta y no ha parado de agarrar fuerza en sus primeras horas de vida. Las primeras canciones que escuchó fueron: O Pato, de João Gilberto, y O Leãozinho, de Caetano Veloso & Moreno Veloso. Canciones que le ponÃamos todas las noches antes de dormir mientras estaba en mi panza. Se quedó dormida en mis brazos apenas las empezó a tocar su papá @ivansikic Estamos emocionados de que conozca a todas las personas hermosas que la rodearán en esta vida y que nos han estado escribiendo dándonos amor y buenos deseos para Lu. Lu, Car, Tiempo e Iván. ¡Llegó Lu Sikic Aub! Nació el 11/7/25 a las 3:39 pm, después de 24 horas de un duro trabajo de parto. Pesó 2.5 kg y midió 48.3 cm de altura. Un poquito por debajo del peso ideal para su término completo (39 semanas y 4 dÃas), pero ha estado perfecta y no ha parado de agarrar fuerza en sus primeras horas de vida. Las primeras canciones que escuchó fueron: O Pato, de João Gilberto, y O Leãozinho, de Caetano Veloso & Moreno Veloso. Canciones que le ponÃamos todas las noches antes de dormir mientras estaba en mi panza. Se quedó dormida en mis brazos apenas las empezó a tocar su papá @ivansikic Estamos emocionados de que conozca a todas las personas hermosas que la rodearán en esta vida y que nos han estado escribiendo dándonos amor y buenos deseos para Lu. Lu, Car, Tiempo e Iván. Pensé que habÃa cerrado el ciclo de celebraciones… pero mi tribu me sorprendió. TodavÃa me cuesta recibir. Me cuesta pensar en cómo devolverles lo que han hecho por mÃ. Me cuesta no sentir culpa de todo lo que me dan, de cómo me cuidan y acompañan sin pedir nada a cambio. Pero ahà estaban 3 generaciones: mi abuela con su sabidurÃa, mi mamá con su amor incondicional, mi hermanita, que vive su maternidad como nunca habÃa visto, mi hermana y mi cuñada, que sin querer ser mamás, son las mejores tÃas (y madrina) que mi hija podrÃa tener. Mi tÃa Margarita, ejemplo de equilibrio entre maternidad y vida profesional. También la tÃa de mi esposo (y ahora mia) dándonos otra perspectiva desde su familia. Y Jennylu, hermana del alma, poderosa mamá que ha estado presente en cada etapa, enriqueciendo el momento. Estar rodeada de mujeres asà me hizo pensar mucho. Tengo miedo. Miedo de perderme, de no poder ser esa mujer que durante años construÃ: disciplinada, independiente, trabajadora y aventurera. Esa que logró tanto, en parte porque postergué la maternidad. Me asusta defraudarlas, y perder mi valor en esas cosas que durante tanto tiempo sentà que me lo daban. Pero este baby blessing me recordó algo: no tengo que ser todo al mismo tiempo, ni demostrarle nada a nadie. Solo estar presente. Sentir. Aprender a decir que no. Y a escoger, con conciencia, a qué le digo que sÃ. A pedir ayuda. Abrirme a recibir y soltar el control, confiando en que todo se acomodará. Porque la vida sigue, las cuentas se tendrán que pagar, y quiero ser ejemplo para Lu. No es poner pausa, es elegir con inteligencia. Gracias, familia, por verme, por sostenerme, por darme tanto sin esperar nada. Gracias por recordarme que el amor se multiplica cuando se comparte. Que basta con simplemente ser. Pensé que habÃa cerrado el ciclo de celebraciones… pero mi tribu me sorprendió. TodavÃa me cuesta recibir. Me cuesta pensar en cómo devolverles lo que han hecho por mÃ. Me cuesta no sentir culpa de todo lo que me dan, de cómo me cuidan y acompañan sin pedir nada a cambio. Pero ahà estaban 3 generaciones: mi abuela con su sabidurÃa, mi mamá con su amor incondicional, mi hermanita, que vive su maternidad como nunca habÃa visto, mi hermana y mi cuñada, que sin querer ser mamás, son las mejores tÃas (y madrina) que mi hija podrÃa tener. Mi tÃa Margarita, ejemplo de equilibrio entre maternidad y vida profesional. También la tÃa de mi esposo (y ahora mia) dándonos otra perspectiva desde su familia. Y Jennylu, hermana del alma, poderosa mamá que ha estado presente en cada etapa, enriqueciendo el momento. Estar rodeada de mujeres asà me hizo pensar mucho. Tengo miedo. Miedo de perderme, de no poder ser esa mujer que durante años construÃ: disciplinada, independiente, trabajadora y aventurera. Esa que logró tanto, en parte porque postergué la maternidad. Me asusta defraudarlas, y perder mi valor en esas cosas que durante tanto tiempo sentà que me lo daban. Pero este baby blessing me recordó algo: no tengo que ser todo al mismo tiempo, ni demostrarle nada a nadie. Solo estar presente. Sentir. Aprender a decir que no. Y a escoger, con conciencia, a qué le digo que sÃ. A pedir ayuda. Abrirme a recibir y soltar el control, confiando en que todo se acomodará. Porque la vida sigue, las cuentas se tendrán que pagar, y quiero ser ejemplo para Lu. No es poner pausa, es elegir con inteligencia. Gracias, familia, por verme, por sostenerme, por darme tanto sin esperar nada. Gracias por recordarme que el amor se multiplica cuando se comparte. Que basta con simplemente ser. Pensé que habÃa cerrado el ciclo de celebraciones… pero mi tribu me sorprendió. TodavÃa me cuesta recibir. Me cuesta pensar en cómo devolverles lo que han hecho por mÃ. Me cuesta no sentir culpa de todo lo que me dan, de cómo me cuidan y acompañan sin pedir nada a cambio. Pero ahà estaban 3 generaciones: mi abuela con su sabidurÃa, mi mamá con su amor incondicional, mi hermanita, que vive su maternidad como nunca habÃa visto, mi hermana y mi cuñada, que sin querer ser mamás, son las mejores tÃas (y madrina) que mi hija podrÃa tener. Mi tÃa Margarita, ejemplo de equilibrio entre maternidad y vida profesional. También la tÃa de mi esposo (y ahora mia) dándonos otra perspectiva desde su familia. Y Jennylu, hermana del alma, poderosa mamá que ha estado presente en cada etapa, enriqueciendo el momento. Estar rodeada de mujeres asà me hizo pensar mucho. Tengo miedo. Miedo de perderme, de no poder ser esa mujer que durante años construÃ: disciplinada, independiente, trabajadora y aventurera. Esa que logró tanto, en parte porque postergué la maternidad. Me asusta defraudarlas, y perder mi valor en esas cosas que durante tanto tiempo sentà que me lo daban. Pero este baby blessing me recordó algo: no tengo que ser todo al mismo tiempo, ni demostrarle nada a nadie. Solo estar presente. Sentir. Aprender a decir que no. Y a escoger, con conciencia, a qué le digo que sÃ. A pedir ayuda. Abrirme a recibir y soltar el control, confiando en que todo se acomodará. Porque la vida sigue, las cuentas se tendrán que pagar, y quiero ser ejemplo para Lu. No es poner pausa, es elegir con inteligencia. Gracias, familia, por verme, por sostenerme, por darme tanto sin esperar nada. Gracias por recordarme que el amor se multiplica cuando se comparte. Que basta con simplemente ser. Pensé que habÃa cerrado el ciclo de celebraciones… pero mi tribu me sorprendió. TodavÃa me cuesta recibir. Me cuesta pensar en cómo devolverles lo que han hecho por mÃ. Me cuesta no sentir culpa de todo lo que me dan, de cómo me cuidan y acompañan sin pedir nada a cambio. Pero ahà estaban 3 generaciones: mi abuela con su sabidurÃa, mi mamá con su amor incondicional, mi hermanita, que vive su maternidad como nunca habÃa visto, mi hermana y mi cuñada, que sin querer ser mamás, son las mejores tÃas (y madrina) que mi hija podrÃa tener. Mi tÃa Margarita, ejemplo de equilibrio entre maternidad y vida profesional. También la tÃa de mi esposo (y ahora mia) dándonos otra perspectiva desde su familia. Y Jennylu, hermana del alma, poderosa mamá que ha estado presente en cada etapa, enriqueciendo el momento. Estar rodeada de mujeres asà me hizo pensar mucho. Tengo miedo. Miedo de perderme, de no poder ser esa mujer que durante años construÃ: disciplinada, independiente, trabajadora y aventurera. Esa que logró tanto, en parte porque postergué la maternidad. Me asusta defraudarlas, y perder mi valor en esas cosas que durante tanto tiempo sentà que me lo daban. Pero este baby blessing me recordó algo: no tengo que ser todo al mismo tiempo, ni demostrarle nada a nadie. Solo estar presente. Sentir. Aprender a decir que no. Y a escoger, con conciencia, a qué le digo que sÃ. A pedir ayuda. Abrirme a recibir y soltar el control, confiando en que todo se acomodará. Porque la vida sigue, las cuentas se tendrán que pagar, y quiero ser ejemplo para Lu. No es poner pausa, es elegir con inteligencia. Gracias, familia, por verme, por sostenerme, por darme tanto sin esperar nada. Gracias por recordarme que el amor se multiplica cuando se comparte. Que basta con simplemente ser. Pensé que habÃa cerrado el ciclo de celebraciones… pero mi tribu me sorprendió. TodavÃa me cuesta recibir. Me cuesta pensar en cómo devolverles lo que han hecho por mÃ. Me cuesta no sentir culpa de todo lo que me dan, de cómo me cuidan y acompañan sin pedir nada a cambio. Pero ahà estaban 3 generaciones: mi abuela con su sabidurÃa, mi mamá con su amor incondicional, mi hermanita, que vive su maternidad como nunca habÃa visto, mi hermana y mi cuñada, que sin querer ser mamás, son las mejores tÃas (y madrina) que mi hija podrÃa tener. Mi tÃa Margarita, ejemplo de equilibrio entre maternidad y vida profesional. También la tÃa de mi esposo (y ahora mia) dándonos otra perspectiva desde su familia. Y Jennylu, hermana del alma, poderosa mamá que ha estado presente en cada etapa, enriqueciendo el momento. Estar rodeada de mujeres asà me hizo pensar mucho. Tengo miedo. Miedo de perderme, de no poder ser esa mujer que durante años construÃ: disciplinada, independiente, trabajadora y aventurera. Esa que logró tanto, en parte porque postergué la maternidad. Me asusta defraudarlas, y perder mi valor en esas cosas que durante tanto tiempo sentà que me lo daban. Pero este baby blessing me recordó algo: no tengo que ser todo al mismo tiempo, ni demostrarle nada a nadie. Solo estar presente. Sentir. Aprender a decir que no. Y a escoger, con conciencia, a qué le digo que sÃ. A pedir ayuda. Abrirme a recibir y soltar el control, confiando en que todo se acomodará. Porque la vida sigue, las cuentas se tendrán que pagar, y quiero ser ejemplo para Lu. No es poner pausa, es elegir con inteligencia. Gracias, familia, por verme, por sostenerme, por darme tanto sin esperar nada. Gracias por recordarme que el amor se multiplica cuando se comparte. Que basta con simplemente ser. Pensé que habÃa cerrado el ciclo de celebraciones… pero mi tribu me sorprendió. TodavÃa me cuesta recibir. Me cuesta pensar en cómo devolverles lo que han hecho por mÃ. Me cuesta no sentir culpa de todo lo que me dan, de cómo me cuidan y acompañan sin pedir nada a cambio. Pero ahà estaban 3 generaciones: mi abuela con su sabidurÃa, mi mamá con su amor incondicional, mi hermanita, que vive su maternidad como nunca habÃa visto, mi hermana y mi cuñada, que sin querer ser mamás, son las mejores tÃas (y madrina) que mi hija podrÃa tener. Mi tÃa Margarita, ejemplo de equilibrio entre maternidad y vida profesional. También la tÃa de mi esposo (y ahora mia) dándonos otra perspectiva desde su familia. Y Jennylu, hermana del alma, poderosa mamá que ha estado presente en cada etapa, enriqueciendo el momento. Estar rodeada de mujeres asà me hizo pensar mucho. Tengo miedo. Miedo de perderme, de no poder ser esa mujer que durante años construÃ: disciplinada, independiente, trabajadora y aventurera. Esa que logró tanto, en parte porque postergué la maternidad. Me asusta defraudarlas, y perder mi valor en esas cosas que durante tanto tiempo sentà que me lo daban. Pero este baby blessing me recordó algo: no tengo que ser todo al mismo tiempo, ni demostrarle nada a nadie. Solo estar presente. Sentir. Aprender a decir que no. Y a escoger, con conciencia, a qué le digo que sÃ. A pedir ayuda. Abrirme a recibir y soltar el control, confiando en que todo se acomodará. Porque la vida sigue, las cuentas se tendrán que pagar, y quiero ser ejemplo para Lu. No es poner pausa, es elegir con inteligencia. Gracias, familia, por verme, por sostenerme, por darme tanto sin esperar nada. Gracias por recordarme que el amor se multiplica cuando se comparte. Que basta con simplemente ser. Pensé que habÃa cerrado el ciclo de celebraciones… pero mi tribu me sorprendió. TodavÃa me cuesta recibir. Me cuesta pensar en cómo devolverles lo que han hecho por mÃ. Me cuesta no sentir culpa de todo lo que me dan, de cómo me cuidan y acompañan sin pedir nada a cambio. Pero ahà estaban 3 generaciones: mi abuela con su sabidurÃa, mi mamá con su amor incondicional, mi hermanita, que vive su maternidad como nunca habÃa visto, mi hermana y mi cuñada, que sin querer ser mamás, son las mejores tÃas (y madrina) que mi hija podrÃa tener. Mi tÃa Margarita, ejemplo de equilibrio entre maternidad y vida profesional. También la tÃa de mi esposo (y ahora mia) dándonos otra perspectiva desde su familia. Y Jennylu, hermana del alma, poderosa mamá que ha estado presente en cada etapa, enriqueciendo el momento. Estar rodeada de mujeres asà me hizo pensar mucho. Tengo miedo. Miedo de perderme, de no poder ser esa mujer que durante años construÃ: disciplinada, independiente, trabajadora y aventurera. Esa que logró tanto, en parte porque postergué la maternidad. Me asusta defraudarlas, y perder mi valor en esas cosas que durante tanto tiempo sentà que me lo daban. Pero este baby blessing me recordó algo: no tengo que ser todo al mismo tiempo, ni demostrarle nada a nadie. Solo estar presente. Sentir. Aprender a decir que no. Y a escoger, con conciencia, a qué le digo que sÃ. A pedir ayuda. Abrirme a recibir y soltar el control, confiando en que todo se acomodará. Porque la vida sigue, las cuentas se tendrán que pagar, y quiero ser ejemplo para Lu. No es poner pausa, es elegir con inteligencia. Gracias, familia, por verme, por sostenerme, por darme tanto sin esperar nada. Gracias por recordarme que el amor se multiplica cuando se comparte. Que basta con simplemente ser. Pensé que habÃa cerrado el ciclo de celebraciones… pero mi tribu me sorprendió. TodavÃa me cuesta recibir. Me cuesta pensar en cómo devolverles lo que han hecho por mÃ. Me cuesta no sentir culpa de todo lo que me dan, de cómo me cuidan y acompañan sin pedir nada a cambio. Pero ahà estaban 3 generaciones: mi abuela con su sabidurÃa, mi mamá con su amor incondicional, mi hermanita, que vive su maternidad como nunca habÃa visto, mi hermana y mi cuñada, que sin querer ser mamás, son las mejores tÃas (y madrina) que mi hija podrÃa tener. Mi tÃa Margarita, ejemplo de equilibrio entre maternidad y vida profesional. También la tÃa de mi esposo (y ahora mia) dándonos otra perspectiva desde su familia. Y Jennylu, hermana del alma, poderosa mamá que ha estado presente en cada etapa, enriqueciendo el momento. Estar rodeada de mujeres asà me hizo pensar mucho. Tengo miedo. Miedo de perderme, de no poder ser esa mujer que durante años construÃ: disciplinada, independiente, trabajadora y aventurera. Esa que logró tanto, en parte porque postergué la maternidad. Me asusta defraudarlas, y perder mi valor en esas cosas que durante tanto tiempo sentà que me lo daban. Pero este baby blessing me recordó algo: no tengo que ser todo al mismo tiempo, ni demostrarle nada a nadie. Solo estar presente. Sentir. Aprender a decir que no. Y a escoger, con conciencia, a qué le digo que sÃ. A pedir ayuda. Abrirme a recibir y soltar el control, confiando en que todo se acomodará. Porque la vida sigue, las cuentas se tendrán que pagar, y quiero ser ejemplo para Lu. No es poner pausa, es elegir con inteligencia. Gracias, familia, por verme, por sostenerme, por darme tanto sin esperar nada. Gracias por recordarme que el amor se multiplica cuando se comparte. Que basta con simplemente ser. Pensé que habÃa cerrado el ciclo de celebraciones… pero mi tribu me sorprendió. TodavÃa me cuesta recibir. Me cuesta pensar en cómo devolverles lo que han hecho por mÃ. Me cuesta no sentir culpa de todo lo que me dan, de cómo me cuidan y acompañan sin pedir nada a cambio. Pero ahà estaban 3 generaciones: mi abuela con su sabidurÃa, mi mamá con su amor incondicional, mi hermanita, que vive su maternidad como nunca habÃa visto, mi hermana y mi cuñada, que sin querer ser mamás, son las mejores tÃas (y madrina) que mi hija podrÃa tener. Mi tÃa Margarita, ejemplo de equilibrio entre maternidad y vida profesional. También la tÃa de mi esposo (y ahora mia) dándonos otra perspectiva desde su familia. Y Jennylu, hermana del alma, poderosa mamá que ha estado presente en cada etapa, enriqueciendo el momento. Estar rodeada de mujeres asà me hizo pensar mucho. Tengo miedo. Miedo de perderme, de no poder ser esa mujer que durante años construÃ: disciplinada, independiente, trabajadora y aventurera. Esa que logró tanto, en parte porque postergué la maternidad. Me asusta defraudarlas, y perder mi valor en esas cosas que durante tanto tiempo sentà que me lo daban. Pero este baby blessing me recordó algo: no tengo que ser todo al mismo tiempo, ni demostrarle nada a nadie. Solo estar presente. Sentir. Aprender a decir que no. Y a escoger, con conciencia, a qué le digo que sÃ. A pedir ayuda. Abrirme a recibir y soltar el control, confiando en que todo se acomodará. Porque la vida sigue, las cuentas se tendrán que pagar, y quiero ser ejemplo para Lu. No es poner pausa, es elegir con inteligencia. Gracias, familia, por verme, por sostenerme, por darme tanto sin esperar nada. Gracias por recordarme que el amor se multiplica cuando se comparte. Que basta con simplemente ser. Pensé que habÃa cerrado el ciclo de celebraciones… pero mi tribu me sorprendió. TodavÃa me cuesta recibir. Me cuesta pensar en cómo devolverles lo que han hecho por mÃ. Me cuesta no sentir culpa de todo lo que me dan, de cómo me cuidan y acompañan sin pedir nada a cambio. Pero ahà estaban 3 generaciones: mi abuela con su sabidurÃa, mi mamá con su amor incondicional, mi hermanita, que vive su maternidad como nunca habÃa visto, mi hermana y mi cuñada, que sin querer ser mamás, son las mejores tÃas (y madrina) que mi hija podrÃa tener. Mi tÃa Margarita, ejemplo de equilibrio entre maternidad y vida profesional. También la tÃa de mi esposo (y ahora mia) dándonos otra perspectiva desde su familia. Y Jennylu, hermana del alma, poderosa mamá que ha estado presente en cada etapa, enriqueciendo el momento. Estar rodeada de mujeres asà me hizo pensar mucho. Tengo miedo. Miedo de perderme, de no poder ser esa mujer que durante años construÃ: disciplinada, independiente, trabajadora y aventurera. Esa que logró tanto, en parte porque postergué la maternidad. Me asusta defraudarlas, y perder mi valor en esas cosas que durante tanto tiempo sentà que me lo daban. Pero este baby blessing me recordó algo: no tengo que ser todo al mismo tiempo, ni demostrarle nada a nadie. Solo estar presente. Sentir. Aprender a decir que no. Y a escoger, con conciencia, a qué le digo que sÃ. A pedir ayuda. Abrirme a recibir y soltar el control, confiando en que todo se acomodará. Porque la vida sigue, las cuentas se tendrán que pagar, y quiero ser ejemplo para Lu. No es poner pausa, es elegir con inteligencia. Gracias, familia, por verme, por sostenerme, por darme tanto sin esperar nada. Gracias por recordarme que el amor se multiplica cuando se comparte. Que basta con simplemente ser. Pensé que habÃa cerrado el ciclo de celebraciones… pero mi tribu me sorprendió. TodavÃa me cuesta recibir. Me cuesta pensar en cómo devolverles lo que han hecho por mÃ. Me cuesta no sentir culpa de todo lo que me dan, de cómo me cuidan y acompañan sin pedir nada a cambio. Pero ahà estaban 3 generaciones: mi abuela con su sabidurÃa, mi mamá con su amor incondicional, mi hermanita, que vive su maternidad como nunca habÃa visto, mi hermana y mi cuñada, que sin querer ser mamás, son las mejores tÃas (y madrina) que mi hija podrÃa tener. Mi tÃa Margarita, ejemplo de equilibrio entre maternidad y vida profesional. También la tÃa de mi esposo (y ahora mia) dándonos otra perspectiva desde su familia. Y Jennylu, hermana del alma, poderosa mamá que ha estado presente en cada etapa, enriqueciendo el momento. Estar rodeada de mujeres asà me hizo pensar mucho. Tengo miedo. Miedo de perderme, de no poder ser esa mujer que durante años construÃ: disciplinada, independiente, trabajadora y aventurera. Esa que logró tanto, en parte porque postergué la maternidad. Me asusta defraudarlas, y perder mi valor en esas cosas que durante tanto tiempo sentà que me lo daban. Pero este baby blessing me recordó algo: no tengo que ser todo al mismo tiempo, ni demostrarle nada a nadie. Solo estar presente. Sentir. Aprender a decir que no. Y a escoger, con conciencia, a qué le digo que sÃ. A pedir ayuda. Abrirme a recibir y soltar el control, confiando en que todo se acomodará. Porque la vida sigue, las cuentas se tendrán que pagar, y quiero ser ejemplo para Lu. No es poner pausa, es elegir con inteligencia. Gracias, familia, por verme, por sostenerme, por darme tanto sin esperar nada. Gracias por recordarme que el amor se multiplica cuando se comparte. Que basta con simplemente ser. Pensé que habÃa cerrado el ciclo de celebraciones… pero mi tribu me sorprendió. TodavÃa me cuesta recibir. Me cuesta pensar en cómo devolverles lo que han hecho por mÃ. Me cuesta no sentir culpa de todo lo que me dan, de cómo me cuidan y acompañan sin pedir nada a cambio. Pero ahà estaban 3 generaciones: mi abuela con su sabidurÃa, mi mamá con su amor incondicional, mi hermanita, que vive su maternidad como nunca habÃa visto, mi hermana y mi cuñada, que sin querer ser mamás, son las mejores tÃas (y madrina) que mi hija podrÃa tener. Mi tÃa Margarita, ejemplo de equilibrio entre maternidad y vida profesional. También la tÃa de mi esposo (y ahora mia) dándonos otra perspectiva desde su familia. Y Jennylu, hermana del alma, poderosa mamá que ha estado presente en cada etapa, enriqueciendo el momento. Estar rodeada de mujeres asà me hizo pensar mucho. Tengo miedo. Miedo de perderme, de no poder ser esa mujer que durante años construÃ: disciplinada, independiente, trabajadora y aventurera. Esa que logró tanto, en parte porque postergué la maternidad. Me asusta defraudarlas, y perder mi valor en esas cosas que durante tanto tiempo sentà que me lo daban. Pero este baby blessing me recordó algo: no tengo que ser todo al mismo tiempo, ni demostrarle nada a nadie. Solo estar presente. Sentir. Aprender a decir que no. Y a escoger, con conciencia, a qué le digo que sÃ. A pedir ayuda. Abrirme a recibir y soltar el control, confiando en que todo se acomodará. Porque la vida sigue, las cuentas se tendrán que pagar, y quiero ser ejemplo para Lu. No es poner pausa, es elegir con inteligencia. Gracias, familia, por verme, por sostenerme, por darme tanto sin esperar nada. Gracias por recordarme que el amor se multiplica cuando se comparte. Que basta con simplemente ser. Pensé que habÃa cerrado el ciclo de celebraciones… pero mi tribu me sorprendió. TodavÃa me cuesta recibir. Me cuesta pensar en cómo devolverles lo que han hecho por mÃ. Me cuesta no sentir culpa de todo lo que me dan, de cómo me cuidan y acompañan sin pedir nada a cambio. Pero ahà estaban 3 generaciones: mi abuela con su sabidurÃa, mi mamá con su amor incondicional, mi hermanita, que vive su maternidad como nunca habÃa visto, mi hermana y mi cuñada, que sin querer ser mamás, son las mejores tÃas (y madrina) que mi hija podrÃa tener. Mi tÃa Margarita, ejemplo de equilibrio entre maternidad y vida profesional. También la tÃa de mi esposo (y ahora mia) dándonos otra perspectiva desde su familia. Y Jennylu, hermana del alma, poderosa mamá que ha estado presente en cada etapa, enriqueciendo el momento. Estar rodeada de mujeres asà me hizo pensar mucho. Tengo miedo. Miedo de perderme, de no poder ser esa mujer que durante años construÃ: disciplinada, independiente, trabajadora y aventurera. Esa que logró tanto, en parte porque postergué la maternidad. Me asusta defraudarlas, y perder mi valor en esas cosas que durante tanto tiempo sentà que me lo daban. Pero este baby blessing me recordó algo: no tengo que ser todo al mismo tiempo, ni demostrarle nada a nadie. Solo estar presente. Sentir. Aprender a decir que no. Y a escoger, con conciencia, a qué le digo que sÃ. A pedir ayuda. Abrirme a recibir y soltar el control, confiando en que todo se acomodará. Porque la vida sigue, las cuentas se tendrán que pagar, y quiero ser ejemplo para Lu. No es poner pausa, es elegir con inteligencia. Gracias, familia, por verme, por sostenerme, por darme tanto sin esperar nada. Gracias por recordarme que el amor se multiplica cuando se comparte. Que basta con simplemente ser. TagsCarmen Aub Previous articleActress Shilpa Chaudhary HD Photos and Wallpapers July 2025Next articleActress khushi karki HD Photos and Wallpapers July 2025