Con una historia que siempre contar, porque cada vez que lo hace se vuelve más grande. Juan Trinidad talló su vida poco a poco, con ingenio, esperanza y paciencia. Con un cincel y un martillo fue moldeando lo que sería su futuro. Sabía algo de lo que quería, pero no todo… Ser artista, ¡y ya! Y para eso, con poca cosa en el bolsillo y con el pálpito de lo que tenía que hacer, fue directamente al canal 9. Convenció, a “tío” portero de muchas cosas y entró al mundo que soñaba, aun cuando fuera trapeando donde otros pisaban, para que su pisada, algún día, se hiciera perdurable… Y luego de años de saberlo todo, para demostrar que podía hacer lo que no sabía, encuentra un tronco —o el tronco lo encontró a él—, y los dos cambiaron: uno dejó de ser un pedazo de algo que fue y se convirtió, gracias a su nuevo amigo, en una escultura; y el nuevo creador dejó de buscar, y supo que cuando un árbol cae, él puede hacerlo inmortal. Juan Trinidad, un escultor dominicano que, a base de tallar su propia vida, arrancando con dolor aquello que no servía y creando formas, caras, manos, vacíos, haciendo figuras a lo perdido, logró convertirse en una entidad nacional, cuyas obras se exhiben en las mejores galerías de arte del mundo. Hoy, reconocido, admirado, elogiado… y artista, ¡como quería! Conocerlo a él —entusiasta, sensible, curtido en su lucha y envuelto en el amor de su familia— me ha confirmado que son tantos los buenos, que por ellos vale la pena seguir contando sus historias. #juantrinidad #escultordomicano #tallador #bonao #familia
Con una historia que siempre contar, porque cada vez que lo hace se vuelve más grande. Juan Trinidad talló su vida poco a poco, con ingenio, esperanza y paciencia. Con un cincel y un martillo fue moldeando lo que sería su futuro. Sabía algo de lo que quería, pero no todo… Ser artista, ¡y ya! Y para eso, con poca cosa en el bolsillo y con el pálpito de lo que tenía que hacer, fue directamente al canal 9. Convenció, a “tío” portero de muchas cosas y entró al mundo que soñaba, aun cuando fuera trapeando donde otros pisaban, para que su pisada, algún día, se hiciera perdurable… Y luego de años de saberlo todo, para demostrar que podía hacer lo que no sabía, encuentra un tronco —o el tronco lo encontró a él—, y los dos cambiaron: uno dejó de ser un pedazo de algo que fue y se convirtió, gracias a su nuevo amigo, en una escultura; y el nuevo creador dejó de buscar, y supo que cuando un árbol cae, él puede hacerlo inmortal. Juan Trinidad, un escultor dominicano que, a base de tallar su propia vida, arrancando con dolor aquello que no servía y creando formas, caras, manos, vacíos, haciendo figuras a lo perdido, logró convertirse en una entidad nacional, cuyas obras se exhiben en las mejores galerías de arte del mundo. Hoy, reconocido, admirado, elogiado… y artista, ¡como quería! Conocerlo a él —entusiasta, sensible, curtido en su lucha y envuelto en el amor de su familia— me ha confirmado que son tantos los buenos, que por ellos vale la pena seguir contando sus historias. #juantrinidad #escultordomicano #tallador #bonao #familia
Con una historia que siempre contar, porque cada vez que lo hace se vuelve más grande. Juan Trinidad talló su vida poco a poco, con ingenio, esperanza y paciencia. Con un cincel y un martillo fue moldeando lo que sería su futuro. Sabía algo de lo que quería, pero no todo… Ser artista, ¡y ya! Y para eso, con poca cosa en el bolsillo y con el pálpito de lo que tenía que hacer, fue directamente al canal 9. Convenció, a “tío” portero de muchas cosas y entró al mundo que soñaba, aun cuando fuera trapeando donde otros pisaban, para que su pisada, algún día, se hiciera perdurable… Y luego de años de saberlo todo, para demostrar que podía hacer lo que no sabía, encuentra un tronco —o el tronco lo encontró a él—, y los dos cambiaron: uno dejó de ser un pedazo de algo que fue y se convirtió, gracias a su nuevo amigo, en una escultura; y el nuevo creador dejó de buscar, y supo que cuando un árbol cae, él puede hacerlo inmortal. Juan Trinidad, un escultor dominicano que, a base de tallar su propia vida, arrancando con dolor aquello que no servía y creando formas, caras, manos, vacíos, haciendo figuras a lo perdido, logró convertirse en una entidad nacional, cuyas obras se exhiben en las mejores galerías de arte del mundo. Hoy, reconocido, admirado, elogiado… y artista, ¡como quería! Conocerlo a él —entusiasta, sensible, curtido en su lucha y envuelto en el amor de su familia— me ha confirmado que son tantos los buenos, que por ellos vale la pena seguir contando sus historias. #juantrinidad #escultordomicano #tallador #bonao #familia
Con una historia que siempre contar, porque cada vez que lo hace se vuelve más grande. Juan Trinidad talló su vida poco a poco, con ingenio, esperanza y paciencia. Con un cincel y un martillo fue moldeando lo que sería su futuro. Sabía algo de lo que quería, pero no todo… Ser artista, ¡y ya! Y para eso, con poca cosa en el bolsillo y con el pálpito de lo que tenía que hacer, fue directamente al canal 9. Convenció, a “tío” portero de muchas cosas y entró al mundo que soñaba, aun cuando fuera trapeando donde otros pisaban, para que su pisada, algún día, se hiciera perdurable… Y luego de años de saberlo todo, para demostrar que podía hacer lo que no sabía, encuentra un tronco —o el tronco lo encontró a él—, y los dos cambiaron: uno dejó de ser un pedazo de algo que fue y se convirtió, gracias a su nuevo amigo, en una escultura; y el nuevo creador dejó de buscar, y supo que cuando un árbol cae, él puede hacerlo inmortal. Juan Trinidad, un escultor dominicano que, a base de tallar su propia vida, arrancando con dolor aquello que no servía y creando formas, caras, manos, vacíos, haciendo figuras a lo perdido, logró convertirse en una entidad nacional, cuyas obras se exhiben en las mejores galerías de arte del mundo. Hoy, reconocido, admirado, elogiado… y artista, ¡como quería! Conocerlo a él —entusiasta, sensible, curtido en su lucha y envuelto en el amor de su familia— me ha confirmado que son tantos los buenos, que por ellos vale la pena seguir contando sus historias. #juantrinidad #escultordomicano #tallador #bonao #familia
Con una historia que siempre contar, porque cada vez que lo hace se vuelve más grande. Juan Trinidad talló su vida poco a poco, con ingenio, esperanza y paciencia. Con un cincel y un martillo fue moldeando lo que sería su futuro. Sabía algo de lo que quería, pero no todo… Ser artista, ¡y ya! Y para eso, con poca cosa en el bolsillo y con el pálpito de lo que tenía que hacer, fue directamente al canal 9. Convenció, a “tío” portero de muchas cosas y entró al mundo que soñaba, aun cuando fuera trapeando donde otros pisaban, para que su pisada, algún día, se hiciera perdurable… Y luego de años de saberlo todo, para demostrar que podía hacer lo que no sabía, encuentra un tronco —o el tronco lo encontró a él—, y los dos cambiaron: uno dejó de ser un pedazo de algo que fue y se convirtió, gracias a su nuevo amigo, en una escultura; y el nuevo creador dejó de buscar, y supo que cuando un árbol cae, él puede hacerlo inmortal. Juan Trinidad, un escultor dominicano que, a base de tallar su propia vida, arrancando con dolor aquello que no servía y creando formas, caras, manos, vacíos, haciendo figuras a lo perdido, logró convertirse en una entidad nacional, cuyas obras se exhiben en las mejores galerías de arte del mundo. Hoy, reconocido, admirado, elogiado… y artista, ¡como quería! Conocerlo a él —entusiasta, sensible, curtido en su lucha y envuelto en el amor de su familia— me ha confirmado que son tantos los buenos, que por ellos vale la pena seguir contando sus historias. #juantrinidad #escultordomicano #tallador #bonao #familia
Con una historia que siempre contar, porque cada vez que lo hace se vuelve más grande. Juan Trinidad talló su vida poco a poco, con ingenio, esperanza y paciencia. Con un cincel y un martillo fue moldeando lo que sería su futuro. Sabía algo de lo que quería, pero no todo… Ser artista, ¡y ya! Y para eso, con poca cosa en el bolsillo y con el pálpito de lo que tenía que hacer, fue directamente al canal 9. Convenció, a “tío” portero de muchas cosas y entró al mundo que soñaba, aun cuando fuera trapeando donde otros pisaban, para que su pisada, algún día, se hiciera perdurable… Y luego de años de saberlo todo, para demostrar que podía hacer lo que no sabía, encuentra un tronco —o el tronco lo encontró a él—, y los dos cambiaron: uno dejó de ser un pedazo de algo que fue y se convirtió, gracias a su nuevo amigo, en una escultura; y el nuevo creador dejó de buscar, y supo que cuando un árbol cae, él puede hacerlo inmortal. Juan Trinidad, un escultor dominicano que, a base de tallar su propia vida, arrancando con dolor aquello que no servía y creando formas, caras, manos, vacíos, haciendo figuras a lo perdido, logró convertirse en una entidad nacional, cuyas obras se exhiben en las mejores galerías de arte del mundo. Hoy, reconocido, admirado, elogiado… y artista, ¡como quería! Conocerlo a él —entusiasta, sensible, curtido en su lucha y envuelto en el amor de su familia— me ha confirmado que son tantos los buenos, que por ellos vale la pena seguir contando sus historias. #juantrinidad #escultordomicano #tallador #bonao #familia
Con una historia que siempre contar, porque cada vez que lo hace se vuelve más grande. Juan Trinidad talló su vida poco a poco, con ingenio, esperanza y paciencia. Con un cincel y un martillo fue moldeando lo que sería su futuro. Sabía algo de lo que quería, pero no todo… Ser artista, ¡y ya! Y para eso, con poca cosa en el bolsillo y con el pálpito de lo que tenía que hacer, fue directamente al canal 9. Convenció, a “tío” portero de muchas cosas y entró al mundo que soñaba, aun cuando fuera trapeando donde otros pisaban, para que su pisada, algún día, se hiciera perdurable… Y luego de años de saberlo todo, para demostrar que podía hacer lo que no sabía, encuentra un tronco —o el tronco lo encontró a él—, y los dos cambiaron: uno dejó de ser un pedazo de algo que fue y se convirtió, gracias a su nuevo amigo, en una escultura; y el nuevo creador dejó de buscar, y supo que cuando un árbol cae, él puede hacerlo inmortal. Juan Trinidad, un escultor dominicano que, a base de tallar su propia vida, arrancando con dolor aquello que no servía y creando formas, caras, manos, vacíos, haciendo figuras a lo perdido, logró convertirse en una entidad nacional, cuyas obras se exhiben en las mejores galerías de arte del mundo. Hoy, reconocido, admirado, elogiado… y artista, ¡como quería! Conocerlo a él —entusiasta, sensible, curtido en su lucha y envuelto en el amor de su familia— me ha confirmado que son tantos los buenos, que por ellos vale la pena seguir contando sus historias. #juantrinidad #escultordomicano #tallador #bonao #familia
Con una historia que siempre contar, porque cada vez que lo hace se vuelve más grande. Juan Trinidad talló su vida poco a poco, con ingenio, esperanza y paciencia. Con un cincel y un martillo fue moldeando lo que sería su futuro. Sabía algo de lo que quería, pero no todo… Ser artista, ¡y ya! Y para eso, con poca cosa en el bolsillo y con el pálpito de lo que tenía que hacer, fue directamente al canal 9. Convenció, a “tío” portero de muchas cosas y entró al mundo que soñaba, aun cuando fuera trapeando donde otros pisaban, para que su pisada, algún día, se hiciera perdurable… Y luego de años de saberlo todo, para demostrar que podía hacer lo que no sabía, encuentra un tronco —o el tronco lo encontró a él—, y los dos cambiaron: uno dejó de ser un pedazo de algo que fue y se convirtió, gracias a su nuevo amigo, en una escultura; y el nuevo creador dejó de buscar, y supo que cuando un árbol cae, él puede hacerlo inmortal. Juan Trinidad, un escultor dominicano que, a base de tallar su propia vida, arrancando con dolor aquello que no servía y creando formas, caras, manos, vacíos, haciendo figuras a lo perdido, logró convertirse en una entidad nacional, cuyas obras se exhiben en las mejores galerías de arte del mundo. Hoy, reconocido, admirado, elogiado… y artista, ¡como quería! Conocerlo a él —entusiasta, sensible, curtido en su lucha y envuelto en el amor de su familia— me ha confirmado que son tantos los buenos, que por ellos vale la pena seguir contando sus historias. #juantrinidad #escultordomicano #tallador #bonao #familia
Con una historia que siempre contar, porque cada vez que lo hace se vuelve más grande. Juan Trinidad talló su vida poco a poco, con ingenio, esperanza y paciencia. Con un cincel y un martillo fue moldeando lo que sería su futuro. Sabía algo de lo que quería, pero no todo… Ser artista, ¡y ya! Y para eso, con poca cosa en el bolsillo y con el pálpito de lo que tenía que hacer, fue directamente al canal 9. Convenció, a “tío” portero de muchas cosas y entró al mundo que soñaba, aun cuando fuera trapeando donde otros pisaban, para que su pisada, algún día, se hiciera perdurable… Y luego de años de saberlo todo, para demostrar que podía hacer lo que no sabía, encuentra un tronco —o el tronco lo encontró a él—, y los dos cambiaron: uno dejó de ser un pedazo de algo que fue y se convirtió, gracias a su nuevo amigo, en una escultura; y el nuevo creador dejó de buscar, y supo que cuando un árbol cae, él puede hacerlo inmortal. Juan Trinidad, un escultor dominicano que, a base de tallar su propia vida, arrancando con dolor aquello que no servía y creando formas, caras, manos, vacíos, haciendo figuras a lo perdido, logró convertirse en una entidad nacional, cuyas obras se exhiben en las mejores galerías de arte del mundo. Hoy, reconocido, admirado, elogiado… y artista, ¡como quería! Conocerlo a él —entusiasta, sensible, curtido en su lucha y envuelto en el amor de su familia— me ha confirmado que son tantos los buenos, que por ellos vale la pena seguir contando sus historias. #juantrinidad #escultordomicano #tallador #bonao #familia
Con una historia que siempre contar, porque cada vez que lo hace se vuelve más grande. Juan Trinidad talló su vida poco a poco, con ingenio, esperanza y paciencia. Con un cincel y un martillo fue moldeando lo que sería su futuro. Sabía algo de lo que quería, pero no todo… Ser artista, ¡y ya! Y para eso, con poca cosa en el bolsillo y con el pálpito de lo que tenía que hacer, fue directamente al canal 9. Convenció, a “tío” portero de muchas cosas y entró al mundo que soñaba, aun cuando fuera trapeando donde otros pisaban, para que su pisada, algún día, se hiciera perdurable… Y luego de años de saberlo todo, para demostrar que podía hacer lo que no sabía, encuentra un tronco —o el tronco lo encontró a él—, y los dos cambiaron: uno dejó de ser un pedazo de algo que fue y se convirtió, gracias a su nuevo amigo, en una escultura; y el nuevo creador dejó de buscar, y supo que cuando un árbol cae, él puede hacerlo inmortal. Juan Trinidad, un escultor dominicano que, a base de tallar su propia vida, arrancando con dolor aquello que no servía y creando formas, caras, manos, vacíos, haciendo figuras a lo perdido, logró convertirse en una entidad nacional, cuyas obras se exhiben en las mejores galerías de arte del mundo. Hoy, reconocido, admirado, elogiado… y artista, ¡como quería! Conocerlo a él —entusiasta, sensible, curtido en su lucha y envuelto en el amor de su familia— me ha confirmado que son tantos los buenos, que por ellos vale la pena seguir contando sus historias. #juantrinidad #escultordomicano #tallador #bonao #familia
Con una historia que siempre contar, porque cada vez que lo hace se vuelve más grande. Juan Trinidad talló su vida poco a poco, con ingenio, esperanza y paciencia. Con un cincel y un martillo fue moldeando lo que sería su futuro. Sabía algo de lo que quería, pero no todo… Ser artista, ¡y ya! Y para eso, con poca cosa en el bolsillo y con el pálpito de lo que tenía que hacer, fue directamente al canal 9. Convenció, a “tío” portero de muchas cosas y entró al mundo que soñaba, aun cuando fuera trapeando donde otros pisaban, para que su pisada, algún día, se hiciera perdurable… Y luego de años de saberlo todo, para demostrar que podía hacer lo que no sabía, encuentra un tronco —o el tronco lo encontró a él—, y los dos cambiaron: uno dejó de ser un pedazo de algo que fue y se convirtió, gracias a su nuevo amigo, en una escultura; y el nuevo creador dejó de buscar, y supo que cuando un árbol cae, él puede hacerlo inmortal. Juan Trinidad, un escultor dominicano que, a base de tallar su propia vida, arrancando con dolor aquello que no servía y creando formas, caras, manos, vacíos, haciendo figuras a lo perdido, logró convertirse en una entidad nacional, cuyas obras se exhiben en las mejores galerías de arte del mundo. Hoy, reconocido, admirado, elogiado… y artista, ¡como quería! Conocerlo a él —entusiasta, sensible, curtido en su lucha y envuelto en el amor de su familia— me ha confirmado que son tantos los buenos, que por ellos vale la pena seguir contando sus historias. #juantrinidad #escultordomicano #tallador #bonao #familia
Con una historia que siempre contar, porque cada vez que lo hace se vuelve más grande. Juan Trinidad talló su vida poco a poco, con ingenio, esperanza y paciencia. Con un cincel y un martillo fue moldeando lo que sería su futuro. Sabía algo de lo que quería, pero no todo… Ser artista, ¡y ya! Y para eso, con poca cosa en el bolsillo y con el pálpito de lo que tenía que hacer, fue directamente al canal 9. Convenció, a “tío” portero de muchas cosas y entró al mundo que soñaba, aun cuando fuera trapeando donde otros pisaban, para que su pisada, algún día, se hiciera perdurable… Y luego de años de saberlo todo, para demostrar que podía hacer lo que no sabía, encuentra un tronco —o el tronco lo encontró a él—, y los dos cambiaron: uno dejó de ser un pedazo de algo que fue y se convirtió, gracias a su nuevo amigo, en una escultura; y el nuevo creador dejó de buscar, y supo que cuando un árbol cae, él puede hacerlo inmortal. Juan Trinidad, un escultor dominicano que, a base de tallar su propia vida, arrancando con dolor aquello que no servía y creando formas, caras, manos, vacíos, haciendo figuras a lo perdido, logró convertirse en una entidad nacional, cuyas obras se exhiben en las mejores galerías de arte del mundo. Hoy, reconocido, admirado, elogiado… y artista, ¡como quería! Conocerlo a él —entusiasta, sensible, curtido en su lucha y envuelto en el amor de su familia— me ha confirmado que son tantos los buenos, que por ellos vale la pena seguir contando sus historias. #juantrinidad #escultordomicano #tallador #bonao #familia
Con una historia que siempre contar, porque cada vez que lo hace se vuelve más grande. Juan Trinidad talló su vida poco a poco, con ingenio, esperanza y paciencia. Con un cincel y un martillo fue moldeando lo que sería su futuro. Sabía algo de lo que quería, pero no todo… Ser artista, ¡y ya! Y para eso, con poca cosa en el bolsillo y con el pálpito de lo que tenía que hacer, fue directamente al canal 9. Convenció, a “tío” portero de muchas cosas y entró al mundo que soñaba, aun cuando fuera trapeando donde otros pisaban, para que su pisada, algún día, se hiciera perdurable… Y luego de años de saberlo todo, para demostrar que podía hacer lo que no sabía, encuentra un tronco —o el tronco lo encontró a él—, y los dos cambiaron: uno dejó de ser un pedazo de algo que fue y se convirtió, gracias a su nuevo amigo, en una escultura; y el nuevo creador dejó de buscar, y supo que cuando un árbol cae, él puede hacerlo inmortal. Juan Trinidad, un escultor dominicano que, a base de tallar su propia vida, arrancando con dolor aquello que no servía y creando formas, caras, manos, vacíos, haciendo figuras a lo perdido, logró convertirse en una entidad nacional, cuyas obras se exhiben en las mejores galerías de arte del mundo. Hoy, reconocido, admirado, elogiado… y artista, ¡como quería! Conocerlo a él —entusiasta, sensible, curtido en su lucha y envuelto en el amor de su familia— me ha confirmado que son tantos los buenos, que por ellos vale la pena seguir contando sus historias. #juantrinidad #escultordomicano #tallador #bonao #familia
N Investiga. Este sábado a las 9:00 por el 9.
N Investiga este Sábado a las 9 por el 9.
N Investiga este sábado a las 9 en el 9
Familiares de Ramona Adames, fallecida tras ser sometida a una histerectomía en el Hospital Dr. Alejandro Cabral, de San Juan, atribuyen su fallecimiento a una infección bacteriana causada por las deplorables condiciones del hospital, que motivaron a su hija a grabar videos, mientras su madre era atendida. La directora del hospital negó contagio con bacteria inter hospitalaria. #NInvestiga
Propietarios del Residencial Don Antonio, construido bajo la alianza público-privada, en el marco del Plan Nacional de Viviendas para personas de escasos recursos, “Familia Feliz”, denuncian serias fallas de construcción, suministro de servicios, infraestructuras sociales y publicidad falsa. El Gobierno ha invertido millones de pesos para ayudar a cientos de persona a que tengan su primera vivienda. La supervisión oficial es crucial para evitar estas fallas. El Reportaje completo en nuestro Canal de YouTube Nuria Piera NInvestiga
Seguimos… N Investiga este Sábado a las 9:00pm por el 9
Director del Intrant reveló que la Procuraduría está investigando a la empresa Pago RD Xchange SRL, la cual causó un perjuicio al Estado por más de 730 millones de pesos tras invertir las ganancias establecidas en el contrato, en lugar de recibir el 10%, percibían un 90%. Esta empresa está relacionada, según el Ing Morrison a Jochi Gómez y a D’Kolor, empresa que tiene el contrato de las Licencias.
Oferentes denuncian ante pepca a INABIE varias irregularidades, incluyendo la supuesta venta de adjudicaciones que no solo afectarían la ética de la institución, violarían la ley y llevarían a la quiebra a mipymes, sino que obliga a los suplidores favorecidos a disminuir costos sacrificando la calidad de los alimentos que reciben los alumnos. Programa completo en el canal de YouTube, Nuria Piera
Afectados por las campañas dirigidas de difamación de red encabezada por Ángel Martínez narraron cómo resultaron perjudicados moral y económicamente por desconfianza de socios y clientes, además del daño emocional causado a ellos y a sus familias.