Home Actress Elísabet Benavent HD Instagram Photos and Wallpapers April 2024 Elísabet Benavent Instagram - Mis últimas fotos con el pelo verde. Últimos días en París. Paseos, Jules Verne, tiendas, suelos y un codo roto. Vuelta a Madrid y la paz del hogar que se intensifica un domingo por la tarde.

Elísabet Benavent Instagram – Mis últimas fotos con el pelo verde. Últimos días en París. Paseos, Jules Verne, tiendas, suelos y un codo roto. Vuelta a Madrid y la paz del hogar que se intensifica un domingo por la tarde.

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Elísabet Benavent Instagram – Mis últimas fotos con el pelo verde. Últimos días en París. Paseos, Jules Verne, tiendas, suelos y un codo roto.
Vuelta a Madrid y la paz del hogar que se intensifica un domingo por la tarde. | Posted on 25/Feb/2024 20:49:59

Elísabet Benavent Instagram – Mis últimas fotos con el pelo verde. Últimos días en París. Paseos, Jules Verne, tiendas, suelos y un codo roto.
Vuelta a Madrid y la paz del hogar que se intensifica un domingo por la tarde.
Elísabet Benavent Instagram – Desde que soy adolescente, el concepto de la elegancia ha ocupado espacio entre mis reflexiones. Siempre he querido ser elegante, pero he sentido que la posibilidad de serlo se me escapaba de entre los dedos. 
Viendo fotos de mis 20 nadie diría que le daba vueltas a este tema. Sé que las modas vistas desde el futuro horrorizan, pero yo iba un paso más allá. Ahora veo claro que intentaba encontrar un estilo que hablase de mí, que me hiciera sentir parte de algo; en el presente soy de las que prefieren que lo que comunique de mí sea el recuerdo que dejo y las cosas que hago. Decir podemos decir mucho; ejecutar es lo importante.

De unos años hacia acá, el concepto de elegancia ha ido evolucionando para mí tal y como lo ha hecho el significado de la palabra belleza. Antes pensaba que ambos términos estaban unidos a la delgadez, pero ya me liberé de esa cárcel. Nunca he sido y nunca seré una mujer delgada y esto antes me frustraba… he empezado a abrazar quién soy sin la aspiración de ser otra cosa diferente y eso, quizá, me parece un gesto elegante para con mi adolescente interior.
Más allá del “menos es más”, de la sorda elegancia de un vaquero recto, una camiseta blanca y un blazer negro, del estilo sin estridencias, del rojo de labios, del fondo de armario y los salones de tacón… más allá existe un cosmos completo plagado de distinción.
La elegancia de saber marcharse cuando toca, de un abrazo, de la dedicatoria en un libro y de escoger el sitio adecuado para cada cosa.
La elegancia de un olor característico que no grite, de sonreír y dar las gracias, de saber cuándo no llamar la atención y agachar la cabeza.
La elegancia de la honestidad educada, del caminar de un gato sobre el parqué, de desandar unos pasos para repetir un beso de despedida en el rellano.
La elegancia de dejar ir, de dejarse querer, de querer bonito, de comprar flores, de hablar de lo que se siente, de desear lo mejor a aquellos que nos hicieron el peor de los daños… pero lejos. 
Cecil Beaton dijo que la elegancia era “agua y jabón” (y @martariezu escribió un magnífico libro alrededor de este concepto, por cierto) y yo estoy bastante de acuerdo con que lo más elegante suele ser lo más sencillo.

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