Miriam Giovanelli

Miriam Giovanelli Instagram – Ya en los quioscos el último número de @mujerhoy y, con él, mi carta del mes. Va sobre esa actividad que consiste en enfrentarse a las bolsas al vacío y, sobre todo, a una misma.

Se acabó. No mi matrimonio, no la canción de María Jiménez. Se acabó mi soberbia climática: esa que se resiste a usar medias e insiste en ignorar la existencia de esas botas suaves, emblema de la comodidad, y de todo lo que importa cuando afuera hace frío. Me he quedado sin excusas. Ha llegado el momento de revisar, seleccionar y desprenderse. Y lo ha hecho como todo lo inevitable: sin mucha ceremonia y, desde luego, sin el vintage de Carrie Bradshaw.
 
Abrir el altillo, las cajas, las bolsas envasadas al vacío o ese canapé que guarda más secretos que las novelas de Ferrante es como destapar una cápsula del tiempo y enfrentarme a las pruebas de que mis aspiraciones de minimalismo murieron mucho antes de nacer. Ahí están los pantalones blancos con los que pensé que podría convertirme en una de esas mujeres que no se manchan. Y la camiseta con frase que ya no me representa. ¿Cuándo dejé de encontrar gracioso “Brunch is my cardio”?
 
Y entonces, mientras evalúo, doblo y maldigo, sucede. Me encuentro conmigo. Me doy cuenta de cómo ha cambiado mi cuerpo, claro, pero más aún de cómo han cambiado mis ganas. El cambio de armario es, si lo pienso bien (y no hay razón para no hacerlo), abrirle espacio a la mujer que quiero ser. Una que, como todas las versiones anteriores, arrastra la nostalgia. Esa que se manifiesta en una bolsa a medio llenar que traslado de un lado a otro como si fuera una herencia emocional porque he pensado que “quizá lo use para estar por casa”, y que me recuerda que ponerme excusas para no afrontar la realidad es un clásico en mi vida que nunca pasa de moda.

Cuando termino, y después de haber dejado ir ese abrigo que pesa más que los objetivos incumplidos de septiembre y prometerme que este invierno sí voy a ponerme el jersey asimétrico y la falda midi de cuadros, me queda la satisfacción de haber hecho algo importante. No heroico, pero sí íntimamente poderoso. Porque después de todo, el armario, como la vida, siempre mejora cuando hacemos limpieza. | Posted on 18/Oct/2025 22:59:40

Miriam Giovanelli
Miriam Giovanelli

Check out the latest gallery of Miriam Giovanelli