De qué estoy agradecido: De que conozco el mar y que he jugado en él mil veces. Me ha enseñado que soy pequeño, este mundo es gigante y que la historia no está escrita en un libro, sino en lo que nos rodea. Agradezco tener una hermana a quien amo. Una guerrera que se atreve a seguir su corazón, sea que haya camino o no. Tener una familia que quiere ser familia… Tener amigos que al paso del tiempo estamos aprendiendo a estar juntos, uno para el otro. Agradezco atreverme a hacer lo que amo y arriesgarme a crecer en el proceso, en vez de quedarme en la cárcel de lo que sé hacer por miedo a fallar. Tener un cuerpo que me ha enseñado a dejar de ser terco y escuchar un poco más.
De qué estoy agradecido: De que conozco el mar y que he jugado en él mil veces. Me ha enseñado que soy pequeño, este mundo es gigante y que la historia no está escrita en un libro, sino en lo que nos rodea. Agradezco tener una hermana a quien amo. Una guerrera que se atreve a seguir su corazón, sea que haya camino o no. Tener una familia que quiere ser familia… Tener amigos que al paso del tiempo estamos aprendiendo a estar juntos, uno para el otro. Agradezco atreverme a hacer lo que amo y arriesgarme a crecer en el proceso, en vez de quedarme en la cárcel de lo que sé hacer por miedo a fallar. Tener un cuerpo que me ha enseñado a dejar de ser terco y escuchar un poco más.
De qué estoy agradecido: De que conozco el mar y que he jugado en él mil veces. Me ha enseñado que soy pequeño, este mundo es gigante y que la historia no está escrita en un libro, sino en lo que nos rodea. Agradezco tener una hermana a quien amo. Una guerrera que se atreve a seguir su corazón, sea que haya camino o no. Tener una familia que quiere ser familia… Tener amigos que al paso del tiempo estamos aprendiendo a estar juntos, uno para el otro. Agradezco atreverme a hacer lo que amo y arriesgarme a crecer en el proceso, en vez de quedarme en la cárcel de lo que sé hacer por miedo a fallar. Tener un cuerpo que me ha enseñado a dejar de ser terco y escuchar un poco más.
De qué estoy agradecido: De que conozco el mar y que he jugado en él mil veces. Me ha enseñado que soy pequeño, este mundo es gigante y que la historia no está escrita en un libro, sino en lo que nos rodea. Agradezco tener una hermana a quien amo. Una guerrera que se atreve a seguir su corazón, sea que haya camino o no. Tener una familia que quiere ser familia… Tener amigos que al paso del tiempo estamos aprendiendo a estar juntos, uno para el otro. Agradezco atreverme a hacer lo que amo y arriesgarme a crecer en el proceso, en vez de quedarme en la cárcel de lo que sé hacer por miedo a fallar. Tener un cuerpo que me ha enseñado a dejar de ser terco y escuchar un poco más.
Sailing winds. Hoy hablaremos de nada y el poder de nadar. Si todo es todo, entonces también es nada, porque todo y nada son definidos por la misma grande generalidad indefinible. Entonces estamos tú y yo aquí, flotando como papas en el mar de nada, pensando que observamos cuando en realidad no hay nada que diferenciar, sólo observamos un espejo que refleja lo que no logramos aceptar que somos… es así cómo aprender a nadar en la nada es un salto cuántico hacia atreverse a ver más allá del velo y revelar que lo único que vemos (tensión) es justo lo que necesitamos resolver para conectar con quienes somos (resonancia). Pues, nada en la nada. Fim.
Sailing winds. Hoy hablaremos de nada y el poder de nadar. Si todo es todo, entonces también es nada, porque todo y nada son definidos por la misma grande generalidad indefinible. Entonces estamos tú y yo aquí, flotando como papas en el mar de nada, pensando que observamos cuando en realidad no hay nada que diferenciar, sólo observamos un espejo que refleja lo que no logramos aceptar que somos… es así cómo aprender a nadar en la nada es un salto cuántico hacia atreverse a ver más allá del velo y revelar que lo único que vemos (tensión) es justo lo que necesitamos resolver para conectar con quienes somos (resonancia). Pues, nada en la nada. Fim.
Sailing winds. Hoy hablaremos de nada y el poder de nadar. Si todo es todo, entonces también es nada, porque todo y nada son definidos por la misma grande generalidad indefinible. Entonces estamos tú y yo aquí, flotando como papas en el mar de nada, pensando que observamos cuando en realidad no hay nada que diferenciar, sólo observamos un espejo que refleja lo que no logramos aceptar que somos… es así cómo aprender a nadar en la nada es un salto cuántico hacia atreverse a ver más allá del velo y revelar que lo único que vemos (tensión) es justo lo que necesitamos resolver para conectar con quienes somos (resonancia). Pues, nada en la nada. Fim.
Playing cards with Elvis… and I was really frustrated.
Playing cards with Elvis… and I was really frustrated.
What’s your most valuable asset? Time. And what turns time into gold? Attention.
No es una cara, sólo son piedras… no se te hace loco? Que creamos que lo que vemos “así es”, cuando en realidad existen mil maneras de ver la misma cosa; mil maneras de resolver un problema… mil maneras de encontrar otra forma de observar un momento. Arte: @ilanadar • • • Hace dos posts me escribieron un comment diciendo que les diera “fuerza para dejar de tener miedo”. Creo que no tiene que ver con fuerza sino perspectiva: Pensar que uno necesita fuerza es creer que necesitamos resistir o pelear, asumiendo que los miedos son malos y nosotros, buenos. Y si invertimos los papeles? Nos compramos la idea de que algo externo nos “está impidiendo” alcanzar lo que necesitamos, sólo porque es más fácil creer que somos víctimas a aceptar que nos hacemos boycott, por conveniencia. Da más miedo alcanzar lo que amamos que deberle homenaje a lo que acostumbramos. Tampoco es un tema de “dar cátedra”, lo veo en mi. Muchas veces en mi vida no he dado mi 100%, dirigiéndome hacia lo que amo, por miedo a no llegar… duele menos saber que no llegué porque no me atreví a comprometerme completamente y “perder”. Y eso es una mentira. Lo único que uno pierde al atreverse es el abandonar la idea infantil de que podemos “todo” y que “algo malo” nos impide crecer. Atrevernos a llegar a lo que amamos, muestra límites, cabrones… pero esos límites nos llevan a saber -cómo- crecer. Y eso es todo. A la mierda con ser buenos, seamos congruentes.
No es una cara, sólo son piedras… no se te hace loco? Que creamos que lo que vemos “así es”, cuando en realidad existen mil maneras de ver la misma cosa; mil maneras de resolver un problema… mil maneras de encontrar otra forma de observar un momento. Arte: @ilanadar • • • Hace dos posts me escribieron un comment diciendo que les diera “fuerza para dejar de tener miedo”. Creo que no tiene que ver con fuerza sino perspectiva: Pensar que uno necesita fuerza es creer que necesitamos resistir o pelear, asumiendo que los miedos son malos y nosotros, buenos. Y si invertimos los papeles? Nos compramos la idea de que algo externo nos “está impidiendo” alcanzar lo que necesitamos, sólo porque es más fácil creer que somos víctimas a aceptar que nos hacemos boycott, por conveniencia. Da más miedo alcanzar lo que amamos que deberle homenaje a lo que acostumbramos. Tampoco es un tema de “dar cátedra”, lo veo en mi. Muchas veces en mi vida no he dado mi 100%, dirigiéndome hacia lo que amo, por miedo a no llegar… duele menos saber que no llegué porque no me atreví a comprometerme completamente y “perder”. Y eso es una mentira. Lo único que uno pierde al atreverse es el abandonar la idea infantil de que podemos “todo” y que “algo malo” nos impide crecer. Atrevernos a llegar a lo que amamos, muestra límites, cabrones… pero esos límites nos llevan a saber -cómo- crecer. Y eso es todo. A la mierda con ser buenos, seamos congruentes.
No es una cara, sólo son piedras… no se te hace loco? Que creamos que lo que vemos “así es”, cuando en realidad existen mil maneras de ver la misma cosa; mil maneras de resolver un problema… mil maneras de encontrar otra forma de observar un momento. Arte: @ilanadar • • • Hace dos posts me escribieron un comment diciendo que les diera “fuerza para dejar de tener miedo”. Creo que no tiene que ver con fuerza sino perspectiva: Pensar que uno necesita fuerza es creer que necesitamos resistir o pelear, asumiendo que los miedos son malos y nosotros, buenos. Y si invertimos los papeles? Nos compramos la idea de que algo externo nos “está impidiendo” alcanzar lo que necesitamos, sólo porque es más fácil creer que somos víctimas a aceptar que nos hacemos boycott, por conveniencia. Da más miedo alcanzar lo que amamos que deberle homenaje a lo que acostumbramos. Tampoco es un tema de “dar cátedra”, lo veo en mi. Muchas veces en mi vida no he dado mi 100%, dirigiéndome hacia lo que amo, por miedo a no llegar… duele menos saber que no llegué porque no me atreví a comprometerme completamente y “perder”. Y eso es una mentira. Lo único que uno pierde al atreverse es el abandonar la idea infantil de que podemos “todo” y que “algo malo” nos impide crecer. Atrevernos a llegar a lo que amamos, muestra límites, cabrones… pero esos límites nos llevan a saber -cómo- crecer. Y eso es todo. A la mierda con ser buenos, seamos congruentes.
No es una cara, sólo son piedras… no se te hace loco? Que creamos que lo que vemos “así es”, cuando en realidad existen mil maneras de ver la misma cosa; mil maneras de resolver un problema… mil maneras de encontrar otra forma de observar un momento. Arte: @ilanadar • • • Hace dos posts me escribieron un comment diciendo que les diera “fuerza para dejar de tener miedo”. Creo que no tiene que ver con fuerza sino perspectiva: Pensar que uno necesita fuerza es creer que necesitamos resistir o pelear, asumiendo que los miedos son malos y nosotros, buenos. Y si invertimos los papeles? Nos compramos la idea de que algo externo nos “está impidiendo” alcanzar lo que necesitamos, sólo porque es más fácil creer que somos víctimas a aceptar que nos hacemos boycott, por conveniencia. Da más miedo alcanzar lo que amamos que deberle homenaje a lo que acostumbramos. Tampoco es un tema de “dar cátedra”, lo veo en mi. Muchas veces en mi vida no he dado mi 100%, dirigiéndome hacia lo que amo, por miedo a no llegar… duele menos saber que no llegué porque no me atreví a comprometerme completamente y “perder”. Y eso es una mentira. Lo único que uno pierde al atreverse es el abandonar la idea infantil de que podemos “todo” y que “algo malo” nos impide crecer. Atrevernos a llegar a lo que amamos, muestra límites, cabrones… pero esos límites nos llevan a saber -cómo- crecer. Y eso es todo. A la mierda con ser buenos, seamos congruentes.
Quién me puede decir que un actor no es un músico de distintas esferas y un músico no es un actor que expresa, mueve, alienta y penetra con lenguas de fuego. Si la clave del día es el músico, feliz día al cantante que quiebra su alma para cantarle a Dios, músico que encanta al aire para que cante, al danzante que rompe sus límítes para mezclarse con los tiempos, al poeta que, con su fuego frío penetra, quema y suaviza… Feliz día a ese Arte que enseña que todos nos podemos aceptar y amar con una sola bandera: la armonía.
Más amaneceres y Jack tomando una foto. Les platico la historia de estas fotos: Hace tres años, cuando éramos inocentes beduinos prepandémicos, decidimos hacer una navidad diferente. Rentamos un RV (coche casa) mis papás, mi hermana y yo y trazamos una ruta para manejar por todo Arizona, Nuevo México, Nevada, llegando a las Vegas para Año Nuevo. El plan inicial era pasar el 24 de Diciembre esquiando en Nieve, pero el plan cambió por muchas razones, una de ellas es que ese año los dioses de la nieve decidieron pasarla en otro lugar. En fin. Estábamos el 24, yo manejando este camión gigante, sin saber a dónde llegaríamos. De la nada, a media carretera nos encontramos un camino que aparentemente no llevaba a nada. Obviamente decidí meterme allí. Parecía un terreno valdío… algo abandonado, pero seguimos manejando “a ver qué encontrábamos”. Al final, si no había nada, nos podíamos regresar. El punto es que sí encontramos algo: este “terreno” tenía una pluma que abría el camino a un lago gigante… casi casi como un oasis en el desierto. Frío como el carajo obviamente, pero oasis al fin. Pasamos navidad allí. En el silencio, mi hermana y yo metiéndonos al lago helado para conocer nuestros límites jajajaja. Saliendo casi con hipotermia, celebrando Navidad con una fogata, en la nada, abrazados… creo que es de las mejores Navidades que he vivido en mi vida. El siguiente día nos despertamos a las 6am (necesitábamos manejar mucho para llegar al otro destino) pero me esperé un poco para tomarle fotos al lago durante el amanecer… Imagina ver una calle que aparenta llevar a la nada, pero al tomarla encontrarte con un palacio acuoso, vestido de roca e iluminado por violetas, azules, magentas… y un espiral ámbar en el extremo fondo de este universo. A veces cuando uno suelta, encuentra.
Más amaneceres y Jack tomando una foto. Les platico la historia de estas fotos: Hace tres años, cuando éramos inocentes beduinos prepandémicos, decidimos hacer una navidad diferente. Rentamos un RV (coche casa) mis papás, mi hermana y yo y trazamos una ruta para manejar por todo Arizona, Nuevo México, Nevada, llegando a las Vegas para Año Nuevo. El plan inicial era pasar el 24 de Diciembre esquiando en Nieve, pero el plan cambió por muchas razones, una de ellas es que ese año los dioses de la nieve decidieron pasarla en otro lugar. En fin. Estábamos el 24, yo manejando este camión gigante, sin saber a dónde llegaríamos. De la nada, a media carretera nos encontramos un camino que aparentemente no llevaba a nada. Obviamente decidí meterme allí. Parecía un terreno valdío… algo abandonado, pero seguimos manejando “a ver qué encontrábamos”. Al final, si no había nada, nos podíamos regresar. El punto es que sí encontramos algo: este “terreno” tenía una pluma que abría el camino a un lago gigante… casi casi como un oasis en el desierto. Frío como el carajo obviamente, pero oasis al fin. Pasamos navidad allí. En el silencio, mi hermana y yo metiéndonos al lago helado para conocer nuestros límites jajajaja. Saliendo casi con hipotermia, celebrando Navidad con una fogata, en la nada, abrazados… creo que es de las mejores Navidades que he vivido en mi vida. El siguiente día nos despertamos a las 6am (necesitábamos manejar mucho para llegar al otro destino) pero me esperé un poco para tomarle fotos al lago durante el amanecer… Imagina ver una calle que aparenta llevar a la nada, pero al tomarla encontrarte con un palacio acuoso, vestido de roca e iluminado por violetas, azules, magentas… y un espiral ámbar en el extremo fondo de este universo. A veces cuando uno suelta, encuentra.
Estaba caminando en la playa, dándome cuenta que todo es igual sólo si lo veo con los mismos ojos… y la cosa es que ver de manera distinta rompe un poco. Implica soltar lo que conozco, eso que me da seguridad. Implica darme cuenta que existe más amor y no depende de viajar, sólo depende de soltar mi perspectiva y abrazar una diferente.
Aren’t words a crazy thing? We cling to pronouncing them like totems that drive spirits away… or ornaments that attract, when their power resides not in that, rather in feeling the meaning invested in them. Thankful, full of… thank. And suddenly that word sounds so bizarre that it becomes meaningless. We really do become semantically satiated through repeating meaningless verbal carcasses: Thankful; full of thank… right. I’m comfortably full of t’anks in a world when I repeat words that coat me into social stupor. But by daring to be wrong, by risking not being right and risking to step out of my comfort zone, conniving and loving, I feel and therefore I live. If I think (and therefore I am), maybe at some point I forgot that in order to think, I must feel and in order to feel, I must risk —not knowing, daring and then living—. Thankful: from the PIE root: *tong- to feel, to think… I’m thankful when I dare and through daring I am full of thought. The difference in thanks and tanks is in feeling and recognizing Unity. Maybe we can learn a little from our ancestors and therefore fill our world with less tanks. Feel.
Aren’t words a crazy thing? We cling to pronouncing them like totems that drive spirits away… or ornaments that attract, when their power resides not in that, rather in feeling the meaning invested in them. Thankful, full of… thank. And suddenly that word sounds so bizarre that it becomes meaningless. We really do become semantically satiated through repeating meaningless verbal carcasses: Thankful; full of thank… right. I’m comfortably full of t’anks in a world when I repeat words that coat me into social stupor. But by daring to be wrong, by risking not being right and risking to step out of my comfort zone, conniving and loving, I feel and therefore I live. If I think (and therefore I am), maybe at some point I forgot that in order to think, I must feel and in order to feel, I must risk —not knowing, daring and then living—. Thankful: from the PIE root: *tong- to feel, to think… I’m thankful when I dare and through daring I am full of thought. The difference in thanks and tanks is in feeling and recognizing Unity. Maybe we can learn a little from our ancestors and therefore fill our world with less tanks. Feel.
Aren’t words a crazy thing? We cling to pronouncing them like totems that drive spirits away… or ornaments that attract, when their power resides not in that, rather in feeling the meaning invested in them. Thankful, full of… thank. And suddenly that word sounds so bizarre that it becomes meaningless. We really do become semantically satiated through repeating meaningless verbal carcasses: Thankful; full of thank… right. I’m comfortably full of t’anks in a world when I repeat words that coat me into social stupor. But by daring to be wrong, by risking not being right and risking to step out of my comfort zone, conniving and loving, I feel and therefore I live. If I think (and therefore I am), maybe at some point I forgot that in order to think, I must feel and in order to feel, I must risk —not knowing, daring and then living—. Thankful: from the PIE root: *tong- to feel, to think… I’m thankful when I dare and through daring I am full of thought. The difference in thanks and tanks is in feeling and recognizing Unity. Maybe we can learn a little from our ancestors and therefore fill our world with less tanks. Feel.
Talking about meeting someone randomly and having a mind-blowing conversation. En verdad fue un placer conocer a Fernando @dalbergia_world.
Talking about meeting someone randomly and having a mind-blowing conversation. En verdad fue un placer conocer a Fernando @dalbergia_world.
Surrealist photograph by @erik.joh “Under the Corner”. I’ve always felt photographs are windows to other worlds. They may look similar to what our eye captures, but as soon as we give into them, breathing with them, our soul is dragged by their undertow through mind-bending rabbit holes, whisking our mind into worlds we didn’t know they even existed. What worlds could we look into if we were invisible? It sounds bizarre, but places change once we’re in them: they bend. Maybe it’s just me, but haven’t you realized that things change once you’re in that room? Conversations gravitate towards the people included in it. and if someone leaves, the atmosphere changes slightly; a small change with a massive effect. In that sense, we’re prisoners of our energy. We see only what we attract. It’s not a matter of others withholding information, it’s more a subject relating to the way our brain only observes the patterns it is accustomed to. We direct our attention with the words we use, which impacts not only our conversations, but our whole world; words literally weave a net, directing us towards a specific “present” moment. But that doesn’t mean there is only one present possibility. We just don’t know how to get out of our tailor made suit called “reality”. Isn’t that crazy? This world is very alike an Escher’s painting, our labrynths caused by the magnetism our energy produces; physical energy, snapping us back to our tailor made eternity… I think there is an out, actually: perspective. Shift perspective and the world will shift with you.