Home Actress Elísabet Benavent HD Instagram Photos and Wallpapers July 2023 Elísabet Benavent Instagram - Dice la RAE que un amigo es un sujeto “que tiene afecto o inclinación por alguien o algo” y me es imposible no arquear las cejas con decepción. Quizá el significado de las cosas bellas siempre quede vacío sobre un papel, pero este de tan frío ni alcanza a ser entendido. Amigo es quien conoce tus heridas, pero nunca las usará en su beneficio. Hay amigos con los que puedes no hablar durante semanas, porque la amistad verdadera no entiende de tiempos. Un amigo sabe leer en un mensaje la desesperación de quien necesita ayuda y actúa en consonancia, porque un amigo sabe cuándo debe preguntar “¿estás bien? ¿Me necesitas?” A veces con preguntarlo basta. Los amigos se ríen: de la vida, de sí mismos, del otro (con cariño), de la frustración y el miedo, de la pena y la soledad… porque el idioma del amigo es la sonrisa. La sonrisa cuando se llora, cuando se teme, cuando se cuida, cuando se intenta reconfortar, hacer ver, honrar. El amigo sonríe hasta cuando se enfada, porque el amor es así de tonto y a los amigos se les ama. Un amigo de verdad puede no saber qué regalarte por tu cumpleaños u olvidar felicitarte, pero sabe cuándo deberías parar con trabajo, amores, copas y exigencias. Sabe qué personas duelen. Sabe qué cicatrices escuecen cuando va a llover. Saben de ti mucho más de lo que tú has querido mostrar. A veces no aciertan con los consejos, porque son humanos, pobres criaturas, pero cuando dan en el clavo no conjugan el “te lo dije” ni el “si me hubieras hecho caso…” Porque un amigo deja que te equivoques y acude a ayudarte a barrer el desastre cuando termina. Amigo que calla a tu lado, que te abraza, que te inventa apodos, que comparte secretos, que si no puede estar busca la manera de mandar un abrazo, que te tiene en el pecho, que lleva tu nombre por bandera, que te quiere cerca de aquello que ama, que nunca te usará, que puede no estar siempre, pero está cuando toca. Amigo, una palabra demasiado grande como para dársela a alguien que no está a la altura ni a tu lado. Amigo… una condecoración que no todos merecen. Un rango de honor. Un jardín secreto, puertas para adentro, en el que he aprendido que no quiero a cualquiera, por más que quiera llamarse amigo.

Elísabet Benavent Instagram – Dice la RAE que un amigo es un sujeto “que tiene afecto o inclinación por alguien o algo” y me es imposible no arquear las cejas con decepción. Quizá el significado de las cosas bellas siempre quede vacío sobre un papel, pero este de tan frío ni alcanza a ser entendido. Amigo es quien conoce tus heridas, pero nunca las usará en su beneficio. Hay amigos con los que puedes no hablar durante semanas, porque la amistad verdadera no entiende de tiempos. Un amigo sabe leer en un mensaje la desesperación de quien necesita ayuda y actúa en consonancia, porque un amigo sabe cuándo debe preguntar “¿estás bien? ¿Me necesitas?” A veces con preguntarlo basta. Los amigos se ríen: de la vida, de sí mismos, del otro (con cariño), de la frustración y el miedo, de la pena y la soledad… porque el idioma del amigo es la sonrisa. La sonrisa cuando se llora, cuando se teme, cuando se cuida, cuando se intenta reconfortar, hacer ver, honrar. El amigo sonríe hasta cuando se enfada, porque el amor es así de tonto y a los amigos se les ama. Un amigo de verdad puede no saber qué regalarte por tu cumpleaños u olvidar felicitarte, pero sabe cuándo deberías parar con trabajo, amores, copas y exigencias. Sabe qué personas duelen. Sabe qué cicatrices escuecen cuando va a llover. Saben de ti mucho más de lo que tú has querido mostrar. A veces no aciertan con los consejos, porque son humanos, pobres criaturas, pero cuando dan en el clavo no conjugan el “te lo dije” ni el “si me hubieras hecho caso…” Porque un amigo deja que te equivoques y acude a ayudarte a barrer el desastre cuando termina. Amigo que calla a tu lado, que te abraza, que te inventa apodos, que comparte secretos, que si no puede estar busca la manera de mandar un abrazo, que te tiene en el pecho, que lleva tu nombre por bandera, que te quiere cerca de aquello que ama, que nunca te usará, que puede no estar siempre, pero está cuando toca. Amigo, una palabra demasiado grande como para dársela a alguien que no está a la altura ni a tu lado. Amigo… una condecoración que no todos merecen. Un rango de honor. Un jardín secreto, puertas para adentro, en el que he aprendido que no quiero a cualquiera, por más que quiera llamarse amigo.

Elísabet Benavent Instagram - Dice la RAE que un amigo es un sujeto “que tiene afecto o inclinación por alguien o algo” y me es imposible no arquear las cejas con decepción. Quizá el significado de las cosas bellas siempre quede vacío sobre un papel, pero este de tan frío ni alcanza a ser entendido. Amigo es quien conoce tus heridas, pero nunca las usará en su beneficio. Hay amigos con los que puedes no hablar durante semanas, porque la amistad verdadera no entiende de tiempos. Un amigo sabe leer en un mensaje la desesperación de quien necesita ayuda y actúa en consonancia, porque un amigo sabe cuándo debe preguntar “¿estás bien? ¿Me necesitas?” A veces con preguntarlo basta. Los amigos se ríen: de la vida, de sí mismos, del otro (con cariño), de la frustración y el miedo, de la pena y la soledad… porque el idioma del amigo es la sonrisa. La sonrisa cuando se llora, cuando se teme, cuando se cuida, cuando se intenta reconfortar, hacer ver, honrar. El amigo sonríe hasta cuando se enfada, porque el amor es así de tonto y a los amigos se les ama. Un amigo de verdad puede no saber qué regalarte por tu cumpleaños u olvidar felicitarte, pero sabe cuándo deberías parar con trabajo, amores, copas y exigencias. Sabe qué personas duelen. Sabe qué cicatrices escuecen cuando va a llover. Saben de ti mucho más de lo que tú has querido mostrar. A veces no aciertan con los consejos, porque son humanos, pobres criaturas, pero cuando dan en el clavo no conjugan el “te lo dije” ni el “si me hubieras hecho caso…” Porque un amigo deja que te equivoques y acude a ayudarte a barrer el desastre cuando termina. Amigo que calla a tu lado, que te abraza, que te inventa apodos, que comparte secretos, que si no puede estar busca la manera de mandar un abrazo, que te tiene en el pecho, que lleva tu nombre por bandera, que te quiere cerca de aquello que ama, que nunca te usará, que puede no estar siempre, pero está cuando toca. Amigo, una palabra demasiado grande como para dársela a alguien que no está a la altura ni a tu lado. Amigo… una condecoración que no todos merecen. Un rango de honor. Un jardín secreto, puertas para adentro, en el que he aprendido que no quiero a cualquiera, por más que quiera llamarse amigo.

Elísabet Benavent Instagram – Dice la RAE que un amigo es un sujeto “que tiene afecto o inclinación por alguien o algo” y me es imposible no arquear las cejas con decepción. Quizá el significado de las cosas bellas siempre quede vacío sobre un papel, pero este de tan frío ni alcanza a ser entendido.
Amigo es quien conoce tus heridas, pero nunca las usará en su beneficio. Hay amigos con los que puedes no hablar durante semanas, porque la amistad verdadera no entiende de tiempos.
Un amigo sabe leer en un mensaje la desesperación de quien necesita ayuda y actúa en consonancia, porque un amigo sabe cuándo debe preguntar “¿estás bien? ¿Me necesitas?”
A veces con preguntarlo basta.
Los amigos se ríen: de la vida, de sí mismos, del otro (con cariño), de la frustración y el miedo, de la pena y la soledad… porque el idioma del amigo es la sonrisa. La sonrisa cuando se llora, cuando se teme, cuando se cuida, cuando se intenta reconfortar, hacer ver, honrar. El amigo sonríe hasta cuando se enfada, porque el amor es así de tonto y a los amigos se les ama.
Un amigo de verdad puede no saber qué regalarte por tu cumpleaños u olvidar felicitarte, pero sabe cuándo deberías parar con trabajo, amores, copas y exigencias. Sabe qué personas duelen. Sabe qué cicatrices escuecen cuando va a llover. Saben de ti mucho más de lo que tú has querido mostrar.
A veces no aciertan con los consejos, porque son humanos, pobres criaturas, pero cuando dan en el clavo no conjugan el “te lo dije” ni el “si me hubieras hecho caso…”
Porque un amigo deja que te equivoques y acude a ayudarte a barrer el desastre cuando termina.

Amigo que calla a tu lado, que te abraza, que te inventa apodos, que comparte secretos, que si no puede estar busca la manera de mandar un abrazo, que te tiene en el pecho, que lleva tu nombre por bandera, que te quiere cerca de aquello que ama, que nunca te usará, que puede no estar siempre, pero está cuando toca.
Amigo, una palabra demasiado grande como para dársela a alguien que no está a la altura ni a tu lado.
Amigo… una condecoración que no todos merecen. Un rango de honor. Un jardín secreto, puertas para adentro, en el que he aprendido que no quiero a cualquiera, por más que quiera llamarse amigo. | Posted on 27/May/2023 16:45:27

Elísabet Benavent Instagram – Llevo días como el cielo de Madrid: paso del sol más brillante a la nube más espesa. La ansiedad no perdona, te persigue; tiene piernas fuertes y largas, sabe de tus escondites, puede encontrarte en cualquier parte.
Necesito de manera urgente una desconexión que solo consigo entre las páginas de un libro, entre unos brazos que me aprieten fuerte o en la más absoluta soledad: aquella que solo se consigue estando rodeada de gente. Me gustan los locales abarrotados en los que todos somos desconocidos.

Para enfrentar la ansiedad no me sé ningún truco. Cada vez estoy más segura de que es necesario abrazarla, sin que eso suponga ningún problema en concreto. A veces te abofetea solamente por cansancio y está bien. Solo tengo que dejarla vagar por mis pasillos un tiempo, como si yo fuera una mansión gótica y ella mi fantasma. Después desaparece, porque aunque me encantan las historias de almas en pena, nunca he estado segura de creer en ellas. Aquello en lo que no se cree tiene más peligro de desaparecer.

Mi truco es abrazarme. A mí. A mis gatos. A mi necesidad de silencio. A las tardes de tormenta. A los libros. Al  capricho de comerse unas gildas en el Café Comercial. A las cosas bonitas y frívolas que no vienen si no a hablar de que merecemos mimos. Como la manicura de limones que me hizo @lirbanails y de la que no querría desprenderme nunca. 

Me gusta esto de repasar mis días con una galería de fotos sencillas, sin ceremonia, sin el lustre que acostumbramos a ver en estos lares.

Feliz martes. ❤️

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