David, Margot… parad o nos enamoramos. #UnCuentoPerfecto llega el 28 de julio.
¡¡Es hoy, es hoy, es hoy!!
Es hoy, pero para llegar hasta aquí hemos caminado muchísimo. Hace ya dos años que comenzó a gestarse este proyecto y desde hace ya dos años he ido viendo cumplirse un sueño.
Es la primera vez que participo tan activamente en la adaptación de uno de mis libros y, aunque no tengo ni idea de nada y soy una recién llegada, puedo afirmar que esta experiencia me ha hecho crecer… y no solo profesionalmente.
Quiero dar las gracias a todas las personas que han hecho posible que ‘Un cuento perfecto’ esté hoy en vuestras pantallas.
@concha_estruga sin ti esto hubiera sido imposible.
Gracias a @plano_a_plano en su totalidad (y a César Benítez, David Jareño y Emilio Amaré en concreto). Gracias a @marinaperezb por el mejor guion que hubiera podido soñar. Gracias a @chloewallace_ por materializarlo y hacer que nos enamoremos de ellos en cada plano.
Gracias a Ángel Armada y Laurent Berna por la postproducción y a @_cebrian_renau_aec por una fotografía para morirse de amor. Gracias a @mariatapia2 y @lacortes19 por esos looks siempre perfectos. Gracias a @sergiolh81 y @helen__cast por la peluquería y maquillaje de cuento. Gracias a @yaelbelicha por su maravilloso trabajo.
A todo el equipo (Paula, Antonio, Leticia, Lucía, Chipi… jo, perdonad a los que me dejo, tengo la cabeza para aguantarme las orejas)… GRACIAS.
Por supuesto, GRACIAS al mejor cast del mundo, que han dado vida a los personajes de una manera mágica @nanitita @meeeeeeeel_ @jimmycastro_ @giajons @russianready @meelocotoon @lydia.pavon @marioermito
Gracias a @netflixes por dar alas a este sueño.
Y, por supuesto, gracias a todas las personas que leísteis ‘Un cuento perfecto’, a las que lo leeréis, a las que veréis la serie, ya sea en un maratón o paladeándola. GRACIAS en mayúsculas, porque esta es la historia de un cuento imperfecto que terminó siendo inmejorable.
No me olvido del mejor compañero de aventuras del mundo: @originalhs91 te quiero, hermano.
Un cuento perfecto, ya disponible en Netflix en 192 países.
Pd: aún no me creo que sea tan INCREÍBLE!!!!
Pd: os dejo unas cuantas fotos de los días que pasé en Grecia viendo el inicio del rodaje. Disfruté como una niña.
¡¡Es hoy, es hoy, es hoy!!
Es hoy, pero para llegar hasta aquí hemos caminado muchísimo. Hace ya dos años que comenzó a gestarse este proyecto y desde hace ya dos años he ido viendo cumplirse un sueño.
Es la primera vez que participo tan activamente en la adaptación de uno de mis libros y, aunque no tengo ni idea de nada y soy una recién llegada, puedo afirmar que esta experiencia me ha hecho crecer… y no solo profesionalmente.
Quiero dar las gracias a todas las personas que han hecho posible que ‘Un cuento perfecto’ esté hoy en vuestras pantallas.
@concha_estruga sin ti esto hubiera sido imposible.
Gracias a @plano_a_plano en su totalidad (y a César Benítez, David Jareño y Emilio Amaré en concreto). Gracias a @marinaperezb por el mejor guion que hubiera podido soñar. Gracias a @chloewallace_ por materializarlo y hacer que nos enamoremos de ellos en cada plano.
Gracias a Ángel Armada y Laurent Berna por la postproducción y a @_cebrian_renau_aec por una fotografía para morirse de amor. Gracias a @mariatapia2 y @lacortes19 por esos looks siempre perfectos. Gracias a @sergiolh81 y @helen__cast por la peluquería y maquillaje de cuento. Gracias a @yaelbelicha por su maravilloso trabajo.
A todo el equipo (Paula, Antonio, Leticia, Lucía, Chipi… jo, perdonad a los que me dejo, tengo la cabeza para aguantarme las orejas)… GRACIAS.
Por supuesto, GRACIAS al mejor cast del mundo, que han dado vida a los personajes de una manera mágica @nanitita @meeeeeeeel_ @jimmycastro_ @giajons @russianready @meelocotoon @lydia.pavon @marioermito
Gracias a @netflixes por dar alas a este sueño.
Y, por supuesto, gracias a todas las personas que leísteis ‘Un cuento perfecto’, a las que lo leeréis, a las que veréis la serie, ya sea en un maratón o paladeándola. GRACIAS en mayúsculas, porque esta es la historia de un cuento imperfecto que terminó siendo inmejorable.
No me olvido del mejor compañero de aventuras del mundo: @originalhs91 te quiero, hermano.
Un cuento perfecto, ya disponible en Netflix en 192 países.
Pd: aún no me creo que sea tan INCREÍBLE!!!!
Pd: os dejo unas cuantas fotos de los días que pasé en Grecia viendo el inicio del rodaje. Disfruté como una niña.
¡¡Es hoy, es hoy, es hoy!!
Es hoy, pero para llegar hasta aquí hemos caminado muchísimo. Hace ya dos años que comenzó a gestarse este proyecto y desde hace ya dos años he ido viendo cumplirse un sueño.
Es la primera vez que participo tan activamente en la adaptación de uno de mis libros y, aunque no tengo ni idea de nada y soy una recién llegada, puedo afirmar que esta experiencia me ha hecho crecer… y no solo profesionalmente.
Quiero dar las gracias a todas las personas que han hecho posible que ‘Un cuento perfecto’ esté hoy en vuestras pantallas.
@concha_estruga sin ti esto hubiera sido imposible.
Gracias a @plano_a_plano en su totalidad (y a César Benítez, David Jareño y Emilio Amaré en concreto). Gracias a @marinaperezb por el mejor guion que hubiera podido soñar. Gracias a @chloewallace_ por materializarlo y hacer que nos enamoremos de ellos en cada plano.
Gracias a Ángel Armada y Laurent Berna por la postproducción y a @_cebrian_renau_aec por una fotografía para morirse de amor. Gracias a @mariatapia2 y @lacortes19 por esos looks siempre perfectos. Gracias a @sergiolh81 y @helen__cast por la peluquería y maquillaje de cuento. Gracias a @yaelbelicha por su maravilloso trabajo.
A todo el equipo (Paula, Antonio, Leticia, Lucía, Chipi… jo, perdonad a los que me dejo, tengo la cabeza para aguantarme las orejas)… GRACIAS.
Por supuesto, GRACIAS al mejor cast del mundo, que han dado vida a los personajes de una manera mágica @nanitita @meeeeeeeel_ @jimmycastro_ @giajons @russianready @meelocotoon @lydia.pavon @marioermito
Gracias a @netflixes por dar alas a este sueño.
Y, por supuesto, gracias a todas las personas que leísteis ‘Un cuento perfecto’, a las que lo leeréis, a las que veréis la serie, ya sea en un maratón o paladeándola. GRACIAS en mayúsculas, porque esta es la historia de un cuento imperfecto que terminó siendo inmejorable.
No me olvido del mejor compañero de aventuras del mundo: @originalhs91 te quiero, hermano.
Un cuento perfecto, ya disponible en Netflix en 192 países.
Pd: aún no me creo que sea tan INCREÍBLE!!!!
Pd: os dejo unas cuantas fotos de los días que pasé en Grecia viendo el inicio del rodaje. Disfruté como una niña.
¡¡Es hoy, es hoy, es hoy!!
Es hoy, pero para llegar hasta aquí hemos caminado muchísimo. Hace ya dos años que comenzó a gestarse este proyecto y desde hace ya dos años he ido viendo cumplirse un sueño.
Es la primera vez que participo tan activamente en la adaptación de uno de mis libros y, aunque no tengo ni idea de nada y soy una recién llegada, puedo afirmar que esta experiencia me ha hecho crecer… y no solo profesionalmente.
Quiero dar las gracias a todas las personas que han hecho posible que ‘Un cuento perfecto’ esté hoy en vuestras pantallas.
@concha_estruga sin ti esto hubiera sido imposible.
Gracias a @plano_a_plano en su totalidad (y a César Benítez, David Jareño y Emilio Amaré en concreto). Gracias a @marinaperezb por el mejor guion que hubiera podido soñar. Gracias a @chloewallace_ por materializarlo y hacer que nos enamoremos de ellos en cada plano.
Gracias a Ángel Armada y Laurent Berna por la postproducción y a @_cebrian_renau_aec por una fotografía para morirse de amor. Gracias a @mariatapia2 y @lacortes19 por esos looks siempre perfectos. Gracias a @sergiolh81 y @helen__cast por la peluquería y maquillaje de cuento. Gracias a @yaelbelicha por su maravilloso trabajo.
A todo el equipo (Paula, Antonio, Leticia, Lucía, Chipi… jo, perdonad a los que me dejo, tengo la cabeza para aguantarme las orejas)… GRACIAS.
Por supuesto, GRACIAS al mejor cast del mundo, que han dado vida a los personajes de una manera mágica @nanitita @meeeeeeeel_ @jimmycastro_ @giajons @russianready @meelocotoon @lydia.pavon @marioermito
Gracias a @netflixes por dar alas a este sueño.
Y, por supuesto, gracias a todas las personas que leísteis ‘Un cuento perfecto’, a las que lo leeréis, a las que veréis la serie, ya sea en un maratón o paladeándola. GRACIAS en mayúsculas, porque esta es la historia de un cuento imperfecto que terminó siendo inmejorable.
No me olvido del mejor compañero de aventuras del mundo: @originalhs91 te quiero, hermano.
Un cuento perfecto, ya disponible en Netflix en 192 países.
Pd: aún no me creo que sea tan INCREÍBLE!!!!
Pd: os dejo unas cuantas fotos de los días que pasé en Grecia viendo el inicio del rodaje. Disfruté como una niña.
¡¡Es hoy, es hoy, es hoy!!
Es hoy, pero para llegar hasta aquí hemos caminado muchísimo. Hace ya dos años que comenzó a gestarse este proyecto y desde hace ya dos años he ido viendo cumplirse un sueño.
Es la primera vez que participo tan activamente en la adaptación de uno de mis libros y, aunque no tengo ni idea de nada y soy una recién llegada, puedo afirmar que esta experiencia me ha hecho crecer… y no solo profesionalmente.
Quiero dar las gracias a todas las personas que han hecho posible que ‘Un cuento perfecto’ esté hoy en vuestras pantallas.
@concha_estruga sin ti esto hubiera sido imposible.
Gracias a @plano_a_plano en su totalidad (y a César Benítez, David Jareño y Emilio Amaré en concreto). Gracias a @marinaperezb por el mejor guion que hubiera podido soñar. Gracias a @chloewallace_ por materializarlo y hacer que nos enamoremos de ellos en cada plano.
Gracias a Ángel Armada y Laurent Berna por la postproducción y a @_cebrian_renau_aec por una fotografía para morirse de amor. Gracias a @mariatapia2 y @lacortes19 por esos looks siempre perfectos. Gracias a @sergiolh81 y @helen__cast por la peluquería y maquillaje de cuento. Gracias a @yaelbelicha por su maravilloso trabajo.
A todo el equipo (Paula, Antonio, Leticia, Lucía, Chipi… jo, perdonad a los que me dejo, tengo la cabeza para aguantarme las orejas)… GRACIAS.
Por supuesto, GRACIAS al mejor cast del mundo, que han dado vida a los personajes de una manera mágica @nanitita @meeeeeeeel_ @jimmycastro_ @giajons @russianready @meelocotoon @lydia.pavon @marioermito
Gracias a @netflixes por dar alas a este sueño.
Y, por supuesto, gracias a todas las personas que leísteis ‘Un cuento perfecto’, a las que lo leeréis, a las que veréis la serie, ya sea en un maratón o paladeándola. GRACIAS en mayúsculas, porque esta es la historia de un cuento imperfecto que terminó siendo inmejorable.
No me olvido del mejor compañero de aventuras del mundo: @originalhs91 te quiero, hermano.
Un cuento perfecto, ya disponible en Netflix en 192 países.
Pd: aún no me creo que sea tan INCREÍBLE!!!!
Pd: os dejo unas cuantas fotos de los días que pasé en Grecia viendo el inicio del rodaje. Disfruté como una niña.
Las gracias se las damos nosotros a @betacoqueta por haber escrito unas historias que nos llegan al 💖 #ValeriaNetflix #UnCuentoPerfecto
Ha llegado el día.
Querida Valeria, queridas chicas… bienvenidas de nuevo, por tercera vez.
Es inevitable recordar aquel 8 de mayo de 2020, en plena pandemia, cuando llamasteis a la puerta de la vida de tanta gente. Han sido tres años increíbles, apasionantes, un regalo.
Gracias por tanto. Gracias.
No os perdáis la tercera temporada de Valeria, una historia de amor, una carcajada robada a la rutina, un paseo por Madrid, un pellizco en el estómago, una Oda a la amistad. ❤️
Amigas: quedan 48 horas para #ValeriaNetflix. Id preparando el vino, los audios y los dramas.
No tengo foto de la tarta ni de los brindis ni de las canciones ni de los abrazos ni de los regalos ni de… en realidad, de nada. De este 39 cumpleaños no tengo ninguna foto, porque no ha hecho falta. De lo importante uno se lleva recuerdos, no instantáneas.
Me acabo de hacer esta, desmaquillada y con la diadema que me ha regalado @originalhs91 para daros las gracias por los buenos deseos y felicitaciones.
La celebración de este año ha sido escueta, pero muy plena. Tengo la cocina llena de las flores que he ido recibiendo y el pecho lleno de abrazos. Tengo la certeza de que mis amigos me quieren bien y bonito y saben cómo hacerme sentir arropada y querida.
Aquí están los treinta y todos… ¡pero si yo hace dos días estaba cumpliendo 30!
Bah, ¿qué más da? Lo único que importa aquí es tener la intención de hacer con los que quedan por delante algo bonito.
Felices 39 para mí.
El año que viene el fiestón será leyenda.
No te cierres, pero tampoco te abras. No te abras, por favor, o pensarán que eres esa caja de música a la que acarician y hace saltar una figura que baila o ríe al son ajeno.
Da igual si el otro se abre, da igual si el otro confiesa: no te abras, o no habrá misterio. Ser humana no está permitido.
Sé vulnerable, no obstante. Debes serlo. Que el daño no endurezca la piel. Tus cicatrices no deben verse. Escóndelas. Avergüénzate de ellas o pensarán que antes de él ya te descartó otro, la vida, la suerte.
Da cariño, pero el justo. Cuidado con no pasarte, o pensará que estás demasiado interesada. Cuidado con no llegar, o pensará que eres fría, que estás yerma, que debes curar tus inviernos, que no tienes primaveras.
No seas fuerte, no muestres independencia, no tengas éxito. Eso asusta. Mantén un perfil bajo, por Dios. Él debe ser el ganador. Celebra tus triunfos con la boca pequeña y la cabeza gacha o sentirá que le castras.
Cuando te pregunten, contesta que estás bien, que qué tal el otro. No digas que estás rota, que no puedes más, que no sabes qué te pasa pero que necesitas desaparecer. No lo digas, o te convencerán de que estás mejor de lo que crees, que no tienes derecho a penar, que tus privilegios no te permiten sangrar.
Pierde peso. Un poco más.
Engorda un poco. Un poco más.
Da igual. La cuestión es que te adecues al estándar. La cuestión es que no seas quien eres; dedica tu vida a aspirar a ser de otra forma, y gasta, claro. Por el camino gasta intentando ser como te han hecho creer que debes ser, porque el sistema necesita ser alimentado y tú has nacido para seguir haciendo que funcione.
Sobre todo, no te relajes. Nunca. No bajes la guardia. No te quieras como eres. No te ilusiones. No aspires a la tranquilidad. No seas feliz por leer al sol, por las noches de verano, por ver el mar, por una cerveza helada sacada de una nevera portátil en la playa, por decirle a ese amigo que lo quieres mucho más de lo que se lo dices, por disfrutar de cómo tu padre te sirve un vino, de cómo tu madre te pone una película antigua y te frota las piernas, de un buen libro, de escoger.
Sólo hay dos equipos: el del “no” o ser revolución.
Manicura by @lirbanails
No te cierres, pero tampoco te abras. No te abras, por favor, o pensarán que eres esa caja de música a la que acarician y hace saltar una figura que baila o ríe al son ajeno.
Da igual si el otro se abre, da igual si el otro confiesa: no te abras, o no habrá misterio. Ser humana no está permitido.
Sé vulnerable, no obstante. Debes serlo. Que el daño no endurezca la piel. Tus cicatrices no deben verse. Escóndelas. Avergüénzate de ellas o pensarán que antes de él ya te descartó otro, la vida, la suerte.
Da cariño, pero el justo. Cuidado con no pasarte, o pensará que estás demasiado interesada. Cuidado con no llegar, o pensará que eres fría, que estás yerma, que debes curar tus inviernos, que no tienes primaveras.
No seas fuerte, no muestres independencia, no tengas éxito. Eso asusta. Mantén un perfil bajo, por Dios. Él debe ser el ganador. Celebra tus triunfos con la boca pequeña y la cabeza gacha o sentirá que le castras.
Cuando te pregunten, contesta que estás bien, que qué tal el otro. No digas que estás rota, que no puedes más, que no sabes qué te pasa pero que necesitas desaparecer. No lo digas, o te convencerán de que estás mejor de lo que crees, que no tienes derecho a penar, que tus privilegios no te permiten sangrar.
Pierde peso. Un poco más.
Engorda un poco. Un poco más.
Da igual. La cuestión es que te adecues al estándar. La cuestión es que no seas quien eres; dedica tu vida a aspirar a ser de otra forma, y gasta, claro. Por el camino gasta intentando ser como te han hecho creer que debes ser, porque el sistema necesita ser alimentado y tú has nacido para seguir haciendo que funcione.
Sobre todo, no te relajes. Nunca. No bajes la guardia. No te quieras como eres. No te ilusiones. No aspires a la tranquilidad. No seas feliz por leer al sol, por las noches de verano, por ver el mar, por una cerveza helada sacada de una nevera portátil en la playa, por decirle a ese amigo que lo quieres mucho más de lo que se lo dices, por disfrutar de cómo tu padre te sirve un vino, de cómo tu madre te pone una película antigua y te frota las piernas, de un buen libro, de escoger.
Sólo hay dos equipos: el del “no” o ser revolución.
Manicura by @lirbanails
No te cierres, pero tampoco te abras. No te abras, por favor, o pensarán que eres esa caja de música a la que acarician y hace saltar una figura que baila o ríe al son ajeno.
Da igual si el otro se abre, da igual si el otro confiesa: no te abras, o no habrá misterio. Ser humana no está permitido.
Sé vulnerable, no obstante. Debes serlo. Que el daño no endurezca la piel. Tus cicatrices no deben verse. Escóndelas. Avergüénzate de ellas o pensarán que antes de él ya te descartó otro, la vida, la suerte.
Da cariño, pero el justo. Cuidado con no pasarte, o pensará que estás demasiado interesada. Cuidado con no llegar, o pensará que eres fría, que estás yerma, que debes curar tus inviernos, que no tienes primaveras.
No seas fuerte, no muestres independencia, no tengas éxito. Eso asusta. Mantén un perfil bajo, por Dios. Él debe ser el ganador. Celebra tus triunfos con la boca pequeña y la cabeza gacha o sentirá que le castras.
Cuando te pregunten, contesta que estás bien, que qué tal el otro. No digas que estás rota, que no puedes más, que no sabes qué te pasa pero que necesitas desaparecer. No lo digas, o te convencerán de que estás mejor de lo que crees, que no tienes derecho a penar, que tus privilegios no te permiten sangrar.
Pierde peso. Un poco más.
Engorda un poco. Un poco más.
Da igual. La cuestión es que te adecues al estándar. La cuestión es que no seas quien eres; dedica tu vida a aspirar a ser de otra forma, y gasta, claro. Por el camino gasta intentando ser como te han hecho creer que debes ser, porque el sistema necesita ser alimentado y tú has nacido para seguir haciendo que funcione.
Sobre todo, no te relajes. Nunca. No bajes la guardia. No te quieras como eres. No te ilusiones. No aspires a la tranquilidad. No seas feliz por leer al sol, por las noches de verano, por ver el mar, por una cerveza helada sacada de una nevera portátil en la playa, por decirle a ese amigo que lo quieres mucho más de lo que se lo dices, por disfrutar de cómo tu padre te sirve un vino, de cómo tu madre te pone una película antigua y te frota las piernas, de un buen libro, de escoger.
Sólo hay dos equipos: el del “no” o ser revolución.
Manicura by @lirbanails
Hace unos días al maravilloso @maximohuerta le preguntaron en una entrevista qué hacía para cuidarse, a lo que respondió sabiamente: leer.
Leer es para mí, entre otras tantas cosas, parte de la cultura del mimo, del auto cuidado y el abrazo. Es necesario parar, pero lo es mucho más saber qué hacer cuando el ruido de la maquinaria cesa y nos quedamos solos en nuestro vacío.
Esta semana peté. Peté con un estruendo que no recordaba. Una decepción fue la chispa que puso en evidencia que había un par de circuitos dañados en la placa base, que estaba terriblemente recalentada. Venía notándolo, pero no pude parar. Hasta ahora. Ahora paro.
No van a ser unas vacaciones. En realidad, voy a estar yendo y viniendo con el ordenador bajo el brazo y el cuaderno en el bolso, pero necesito alejarme del ruido y cuidarme.
Cuidarme, que quiere decir leer en la hamaca, nadar en el mar, hacer gazpacho casero, tender las sábanas al sol, descalza, mientras suena un vinilo de Aretha, comer helado de limón con hierbabuena, escribir en la terraza, con el mar de fondo, descorchar una botella de cava y beberlo despacio y muy frío al atardecer. Desoír durante una temporada los “me tienes que hacer un favor”, porque el favor hoy lo necesito yo. De mí para mí.
Elisabet va a parar.
Disculpad los mensajes que no contestaré, los mails que no atenderé y las peticiones a las que no podré dar respuesta, pero es tiempo de vivir. Y lo necesito.
Hace unos días al maravilloso @maximohuerta le preguntaron en una entrevista qué hacía para cuidarse, a lo que respondió sabiamente: leer.
Leer es para mí, entre otras tantas cosas, parte de la cultura del mimo, del auto cuidado y el abrazo. Es necesario parar, pero lo es mucho más saber qué hacer cuando el ruido de la maquinaria cesa y nos quedamos solos en nuestro vacío.
Esta semana peté. Peté con un estruendo que no recordaba. Una decepción fue la chispa que puso en evidencia que había un par de circuitos dañados en la placa base, que estaba terriblemente recalentada. Venía notándolo, pero no pude parar. Hasta ahora. Ahora paro.
No van a ser unas vacaciones. En realidad, voy a estar yendo y viniendo con el ordenador bajo el brazo y el cuaderno en el bolso, pero necesito alejarme del ruido y cuidarme.
Cuidarme, que quiere decir leer en la hamaca, nadar en el mar, hacer gazpacho casero, tender las sábanas al sol, descalza, mientras suena un vinilo de Aretha, comer helado de limón con hierbabuena, escribir en la terraza, con el mar de fondo, descorchar una botella de cava y beberlo despacio y muy frío al atardecer. Desoír durante una temporada los “me tienes que hacer un favor”, porque el favor hoy lo necesito yo. De mí para mí.
Elisabet va a parar.
Disculpad los mensajes que no contestaré, los mails que no atenderé y las peticiones a las que no podré dar respuesta, pero es tiempo de vivir. Y lo necesito.
Hace unos días al maravilloso @maximohuerta le preguntaron en una entrevista qué hacía para cuidarse, a lo que respondió sabiamente: leer.
Leer es para mí, entre otras tantas cosas, parte de la cultura del mimo, del auto cuidado y el abrazo. Es necesario parar, pero lo es mucho más saber qué hacer cuando el ruido de la maquinaria cesa y nos quedamos solos en nuestro vacío.
Esta semana peté. Peté con un estruendo que no recordaba. Una decepción fue la chispa que puso en evidencia que había un par de circuitos dañados en la placa base, que estaba terriblemente recalentada. Venía notándolo, pero no pude parar. Hasta ahora. Ahora paro.
No van a ser unas vacaciones. En realidad, voy a estar yendo y viniendo con el ordenador bajo el brazo y el cuaderno en el bolso, pero necesito alejarme del ruido y cuidarme.
Cuidarme, que quiere decir leer en la hamaca, nadar en el mar, hacer gazpacho casero, tender las sábanas al sol, descalza, mientras suena un vinilo de Aretha, comer helado de limón con hierbabuena, escribir en la terraza, con el mar de fondo, descorchar una botella de cava y beberlo despacio y muy frío al atardecer. Desoír durante una temporada los “me tienes que hacer un favor”, porque el favor hoy lo necesito yo. De mí para mí.
Elisabet va a parar.
Disculpad los mensajes que no contestaré, los mails que no atenderé y las peticiones a las que no podré dar respuesta, pero es tiempo de vivir. Y lo necesito.
Hace unos días al maravilloso @maximohuerta le preguntaron en una entrevista qué hacía para cuidarse, a lo que respondió sabiamente: leer.
Leer es para mí, entre otras tantas cosas, parte de la cultura del mimo, del auto cuidado y el abrazo. Es necesario parar, pero lo es mucho más saber qué hacer cuando el ruido de la maquinaria cesa y nos quedamos solos en nuestro vacío.
Esta semana peté. Peté con un estruendo que no recordaba. Una decepción fue la chispa que puso en evidencia que había un par de circuitos dañados en la placa base, que estaba terriblemente recalentada. Venía notándolo, pero no pude parar. Hasta ahora. Ahora paro.
No van a ser unas vacaciones. En realidad, voy a estar yendo y viniendo con el ordenador bajo el brazo y el cuaderno en el bolso, pero necesito alejarme del ruido y cuidarme.
Cuidarme, que quiere decir leer en la hamaca, nadar en el mar, hacer gazpacho casero, tender las sábanas al sol, descalza, mientras suena un vinilo de Aretha, comer helado de limón con hierbabuena, escribir en la terraza, con el mar de fondo, descorchar una botella de cava y beberlo despacio y muy frío al atardecer. Desoír durante una temporada los “me tienes que hacer un favor”, porque el favor hoy lo necesito yo. De mí para mí.
Elisabet va a parar.
Disculpad los mensajes que no contestaré, los mails que no atenderé y las peticiones a las que no podré dar respuesta, pero es tiempo de vivir. Y lo necesito.
Llevo días como el cielo de Madrid: paso del sol más brillante a la nube más espesa. La ansiedad no perdona, te persigue; tiene piernas fuertes y largas, sabe de tus escondites, puede encontrarte en cualquier parte.
Necesito de manera urgente una desconexión que solo consigo entre las páginas de un libro, entre unos brazos que me aprieten fuerte o en la más absoluta soledad: aquella que solo se consigue estando rodeada de gente. Me gustan los locales abarrotados en los que todos somos desconocidos.
Para enfrentar la ansiedad no me sé ningún truco. Cada vez estoy más segura de que es necesario abrazarla, sin que eso suponga ningún problema en concreto. A veces te abofetea solamente por cansancio y está bien. Solo tengo que dejarla vagar por mis pasillos un tiempo, como si yo fuera una mansión gótica y ella mi fantasma. Después desaparece, porque aunque me encantan las historias de almas en pena, nunca he estado segura de creer en ellas. Aquello en lo que no se cree tiene más peligro de desaparecer.
Mi truco es abrazarme. A mí. A mis gatos. A mi necesidad de silencio. A las tardes de tormenta. A los libros. Al capricho de comerse unas gildas en el Café Comercial. A las cosas bonitas y frívolas que no vienen si no a hablar de que merecemos mimos. Como la manicura de limones que me hizo @lirbanails y de la que no querría desprenderme nunca.
Me gusta esto de repasar mis días con una galería de fotos sencillas, sin ceremonia, sin el lustre que acostumbramos a ver en estos lares.
Feliz martes. ❤️
Llevo días como el cielo de Madrid: paso del sol más brillante a la nube más espesa. La ansiedad no perdona, te persigue; tiene piernas fuertes y largas, sabe de tus escondites, puede encontrarte en cualquier parte.
Necesito de manera urgente una desconexión que solo consigo entre las páginas de un libro, entre unos brazos que me aprieten fuerte o en la más absoluta soledad: aquella que solo se consigue estando rodeada de gente. Me gustan los locales abarrotados en los que todos somos desconocidos.
Para enfrentar la ansiedad no me sé ningún truco. Cada vez estoy más segura de que es necesario abrazarla, sin que eso suponga ningún problema en concreto. A veces te abofetea solamente por cansancio y está bien. Solo tengo que dejarla vagar por mis pasillos un tiempo, como si yo fuera una mansión gótica y ella mi fantasma. Después desaparece, porque aunque me encantan las historias de almas en pena, nunca he estado segura de creer en ellas. Aquello en lo que no se cree tiene más peligro de desaparecer.
Mi truco es abrazarme. A mí. A mis gatos. A mi necesidad de silencio. A las tardes de tormenta. A los libros. Al capricho de comerse unas gildas en el Café Comercial. A las cosas bonitas y frívolas que no vienen si no a hablar de que merecemos mimos. Como la manicura de limones que me hizo @lirbanails y de la que no querría desprenderme nunca.
Me gusta esto de repasar mis días con una galería de fotos sencillas, sin ceremonia, sin el lustre que acostumbramos a ver en estos lares.
Feliz martes. ❤️
Llevo días como el cielo de Madrid: paso del sol más brillante a la nube más espesa. La ansiedad no perdona, te persigue; tiene piernas fuertes y largas, sabe de tus escondites, puede encontrarte en cualquier parte.
Necesito de manera urgente una desconexión que solo consigo entre las páginas de un libro, entre unos brazos que me aprieten fuerte o en la más absoluta soledad: aquella que solo se consigue estando rodeada de gente. Me gustan los locales abarrotados en los que todos somos desconocidos.
Para enfrentar la ansiedad no me sé ningún truco. Cada vez estoy más segura de que es necesario abrazarla, sin que eso suponga ningún problema en concreto. A veces te abofetea solamente por cansancio y está bien. Solo tengo que dejarla vagar por mis pasillos un tiempo, como si yo fuera una mansión gótica y ella mi fantasma. Después desaparece, porque aunque me encantan las historias de almas en pena, nunca he estado segura de creer en ellas. Aquello en lo que no se cree tiene más peligro de desaparecer.
Mi truco es abrazarme. A mí. A mis gatos. A mi necesidad de silencio. A las tardes de tormenta. A los libros. Al capricho de comerse unas gildas en el Café Comercial. A las cosas bonitas y frívolas que no vienen si no a hablar de que merecemos mimos. Como la manicura de limones que me hizo @lirbanails y de la que no querría desprenderme nunca.
Me gusta esto de repasar mis días con una galería de fotos sencillas, sin ceremonia, sin el lustre que acostumbramos a ver en estos lares.
Feliz martes. ❤️
Llevo días como el cielo de Madrid: paso del sol más brillante a la nube más espesa. La ansiedad no perdona, te persigue; tiene piernas fuertes y largas, sabe de tus escondites, puede encontrarte en cualquier parte.
Necesito de manera urgente una desconexión que solo consigo entre las páginas de un libro, entre unos brazos que me aprieten fuerte o en la más absoluta soledad: aquella que solo se consigue estando rodeada de gente. Me gustan los locales abarrotados en los que todos somos desconocidos.
Para enfrentar la ansiedad no me sé ningún truco. Cada vez estoy más segura de que es necesario abrazarla, sin que eso suponga ningún problema en concreto. A veces te abofetea solamente por cansancio y está bien. Solo tengo que dejarla vagar por mis pasillos un tiempo, como si yo fuera una mansión gótica y ella mi fantasma. Después desaparece, porque aunque me encantan las historias de almas en pena, nunca he estado segura de creer en ellas. Aquello en lo que no se cree tiene más peligro de desaparecer.
Mi truco es abrazarme. A mí. A mis gatos. A mi necesidad de silencio. A las tardes de tormenta. A los libros. Al capricho de comerse unas gildas en el Café Comercial. A las cosas bonitas y frívolas que no vienen si no a hablar de que merecemos mimos. Como la manicura de limones que me hizo @lirbanails y de la que no querría desprenderme nunca.
Me gusta esto de repasar mis días con una galería de fotos sencillas, sin ceremonia, sin el lustre que acostumbramos a ver en estos lares.
Feliz martes. ❤️
A menudo tengo miedo de las cosas buenas, de las que me hacen sentir viva, bien, merecedora de ellas. Ese miedo me da rabia porque es herencia de todos los cuentos chinos con los que en lugar de ayudarme a dormir, me quitaron el sueño.
Me da rabia porque yo era valiente y ahora las mariposas en el estómago, los besos en los párpados, las carcajadas y las caricias me dan miedo y no sé si tengo que reivindicar el espacio de ese temor o decirle a la vida que si al final me atropella, por lo menos podré decir que he vivido.
Dice la RAE que un amigo es un sujeto “que tiene afecto o inclinación por alguien o algo” y me es imposible no arquear las cejas con decepción. Quizá el significado de las cosas bellas siempre quede vacío sobre un papel, pero este de tan frío ni alcanza a ser entendido.
Amigo es quien conoce tus heridas, pero nunca las usará en su beneficio. Hay amigos con los que puedes no hablar durante semanas, porque la amistad verdadera no entiende de tiempos.
Un amigo sabe leer en un mensaje la desesperación de quien necesita ayuda y actúa en consonancia, porque un amigo sabe cuándo debe preguntar “¿estás bien? ¿Me necesitas?”
A veces con preguntarlo basta.
Los amigos se ríen: de la vida, de sí mismos, del otro (con cariño), de la frustración y el miedo, de la pena y la soledad… porque el idioma del amigo es la sonrisa. La sonrisa cuando se llora, cuando se teme, cuando se cuida, cuando se intenta reconfortar, hacer ver, honrar. El amigo sonríe hasta cuando se enfada, porque el amor es así de tonto y a los amigos se les ama.
Un amigo de verdad puede no saber qué regalarte por tu cumpleaños u olvidar felicitarte, pero sabe cuándo deberías parar con trabajo, amores, copas y exigencias. Sabe qué personas duelen. Sabe qué cicatrices escuecen cuando va a llover. Saben de ti mucho más de lo que tú has querido mostrar.
A veces no aciertan con los consejos, porque son humanos, pobres criaturas, pero cuando dan en el clavo no conjugan el “te lo dije” ni el “si me hubieras hecho caso…”
Porque un amigo deja que te equivoques y acude a ayudarte a barrer el desastre cuando termina.
Amigo que calla a tu lado, que te abraza, que te inventa apodos, que comparte secretos, que si no puede estar busca la manera de mandar un abrazo, que te tiene en el pecho, que lleva tu nombre por bandera, que te quiere cerca de aquello que ama, que nunca te usará, que puede no estar siempre, pero está cuando toca.
Amigo, una palabra demasiado grande como para dársela a alguien que no está a la altura ni a tu lado.
Amigo… una condecoración que no todos merecen. Un rango de honor. Un jardín secreto, puertas para adentro, en el que he aprendido que no quiero a cualquiera, por más que quiera llamarse amigo.