Home Actress Elísabet Benavent HD Instagram Photos and Wallpapers July 2023 Elísabet Benavent Instagram - No te cierres, pero tampoco te abras. No te abras, por favor, o pensarán que eres esa caja de música a la que acarician y hace saltar una figura que baila o ríe al son ajeno. Da igual si el otro se abre, da igual si el otro confiesa: no te abras, o no habrá misterio. Ser humana no está permitido. Sé vulnerable, no obstante. Debes serlo. Que el daño no endurezca la piel. Tus cicatrices no deben verse. Escóndelas. Avergüénzate de ellas o pensarán que antes de él ya te descartó otro, la vida, la suerte. Da cariño, pero el justo. Cuidado con no pasarte, o pensará que estás demasiado interesada. Cuidado con no llegar, o pensará que eres fría, que estás yerma, que debes curar tus inviernos, que no tienes primaveras. No seas fuerte, no muestres independencia, no tengas éxito. Eso asusta. Mantén un perfil bajo, por Dios. Él debe ser el ganador. Celebra tus triunfos con la boca pequeña y la cabeza gacha o sentirá que le castras. Cuando te pregunten, contesta que estás bien, que qué tal el otro. No digas que estás rota, que no puedes más, que no sabes qué te pasa pero que necesitas desaparecer. No lo digas, o te convencerán de que estás mejor de lo que crees, que no tienes derecho a penar, que tus privilegios no te permiten sangrar. Pierde peso. Un poco más. Engorda un poco. Un poco más. Da igual. La cuestión es que te adecues al estándar. La cuestión es que no seas quien eres; dedica tu vida a aspirar a ser de otra forma, y gasta, claro. Por el camino gasta intentando ser como te han hecho creer que debes ser, porque el sistema necesita ser alimentado y tú has nacido para seguir haciendo que funcione. Sobre todo, no te relajes. Nunca. No bajes la guardia. No te quieras como eres. No te ilusiones. No aspires a la tranquilidad. No seas feliz por leer al sol, por las noches de verano, por ver el mar, por una cerveza helada sacada de una nevera portátil en la playa, por decirle a ese amigo que lo quieres mucho más de lo que se lo dices, por disfrutar de cómo tu padre te sirve un vino, de cómo tu madre te pone una película antigua y te frota las piernas, de un buen libro, de escoger. Sólo hay dos equipos: el del “no” o ser revolución. Manicura by @lirbanails

Elísabet Benavent Instagram – No te cierres, pero tampoco te abras. No te abras, por favor, o pensarán que eres esa caja de música a la que acarician y hace saltar una figura que baila o ríe al son ajeno. Da igual si el otro se abre, da igual si el otro confiesa: no te abras, o no habrá misterio. Ser humana no está permitido. Sé vulnerable, no obstante. Debes serlo. Que el daño no endurezca la piel. Tus cicatrices no deben verse. Escóndelas. Avergüénzate de ellas o pensarán que antes de él ya te descartó otro, la vida, la suerte. Da cariño, pero el justo. Cuidado con no pasarte, o pensará que estás demasiado interesada. Cuidado con no llegar, o pensará que eres fría, que estás yerma, que debes curar tus inviernos, que no tienes primaveras. No seas fuerte, no muestres independencia, no tengas éxito. Eso asusta. Mantén un perfil bajo, por Dios. Él debe ser el ganador. Celebra tus triunfos con la boca pequeña y la cabeza gacha o sentirá que le castras. Cuando te pregunten, contesta que estás bien, que qué tal el otro. No digas que estás rota, que no puedes más, que no sabes qué te pasa pero que necesitas desaparecer. No lo digas, o te convencerán de que estás mejor de lo que crees, que no tienes derecho a penar, que tus privilegios no te permiten sangrar. Pierde peso. Un poco más. Engorda un poco. Un poco más. Da igual. La cuestión es que te adecues al estándar. La cuestión es que no seas quien eres; dedica tu vida a aspirar a ser de otra forma, y gasta, claro. Por el camino gasta intentando ser como te han hecho creer que debes ser, porque el sistema necesita ser alimentado y tú has nacido para seguir haciendo que funcione. Sobre todo, no te relajes. Nunca. No bajes la guardia. No te quieras como eres. No te ilusiones. No aspires a la tranquilidad. No seas feliz por leer al sol, por las noches de verano, por ver el mar, por una cerveza helada sacada de una nevera portátil en la playa, por decirle a ese amigo que lo quieres mucho más de lo que se lo dices, por disfrutar de cómo tu padre te sirve un vino, de cómo tu madre te pone una película antigua y te frota las piernas, de un buen libro, de escoger. Sólo hay dos equipos: el del “no” o ser revolución. Manicura by @lirbanails

Elísabet Benavent Instagram - No te cierres, pero tampoco te abras. No te abras, por favor, o pensarán que eres esa caja de música a la que acarician y hace saltar una figura que baila o ríe al son ajeno. Da igual si el otro se abre, da igual si el otro confiesa: no te abras, o no habrá misterio. Ser humana no está permitido. Sé vulnerable, no obstante. Debes serlo. Que el daño no endurezca la piel. Tus cicatrices no deben verse. Escóndelas. Avergüénzate de ellas o pensarán que antes de él ya te descartó otro, la vida, la suerte. Da cariño, pero el justo. Cuidado con no pasarte, o pensará que estás demasiado interesada. Cuidado con no llegar, o pensará que eres fría, que estás yerma, que debes curar tus inviernos, que no tienes primaveras. No seas fuerte, no muestres independencia, no tengas éxito. Eso asusta. Mantén un perfil bajo, por Dios. Él debe ser el ganador. Celebra tus triunfos con la boca pequeña y la cabeza gacha o sentirá que le castras. Cuando te pregunten, contesta que estás bien, que qué tal el otro. No digas que estás rota, que no puedes más, que no sabes qué te pasa pero que necesitas desaparecer. No lo digas, o te convencerán de que estás mejor de lo que crees, que no tienes derecho a penar, que tus privilegios no te permiten sangrar. Pierde peso. Un poco más. Engorda un poco. Un poco más. Da igual. La cuestión es que te adecues al estándar. La cuestión es que no seas quien eres; dedica tu vida a aspirar a ser de otra forma, y gasta, claro. Por el camino gasta intentando ser como te han hecho creer que debes ser, porque el sistema necesita ser alimentado y tú has nacido para seguir haciendo que funcione. Sobre todo, no te relajes. Nunca. No bajes la guardia. No te quieras como eres. No te ilusiones. No aspires a la tranquilidad. No seas feliz por leer al sol, por las noches de verano, por ver el mar, por una cerveza helada sacada de una nevera portátil en la playa, por decirle a ese amigo que lo quieres mucho más de lo que se lo dices, por disfrutar de cómo tu padre te sirve un vino, de cómo tu madre te pone una película antigua y te frota las piernas, de un buen libro, de escoger. Sólo hay dos equipos: el del “no” o ser revolución. Manicura by @lirbanails

Elísabet Benavent Instagram – No te cierres, pero tampoco te abras. No te abras, por favor, o pensarán que eres esa caja de música a la que acarician y hace saltar una figura que baila o ríe al son ajeno.
Da igual si el otro se abre, da igual si el otro confiesa: no te abras, o no habrá misterio. Ser humana no está permitido.
Sé vulnerable, no obstante. Debes serlo. Que el daño no endurezca la piel. Tus cicatrices no deben verse. Escóndelas. Avergüénzate de ellas o pensarán que antes de él ya te descartó otro, la vida, la suerte.
Da cariño, pero el justo. Cuidado con no pasarte, o pensará que estás demasiado interesada. Cuidado con no llegar, o pensará que eres fría, que estás yerma, que debes curar tus inviernos, que no tienes primaveras.
No seas fuerte, no muestres independencia, no tengas éxito. Eso asusta. Mantén un perfil bajo, por Dios. Él debe ser el ganador. Celebra tus triunfos con la boca pequeña y la cabeza gacha o sentirá que le castras.

Cuando te pregunten, contesta que estás bien, que qué tal el otro. No digas que estás rota, que no puedes más, que no sabes qué te pasa pero que necesitas desaparecer. No lo digas, o te convencerán de que estás mejor de lo que crees, que no tienes derecho a penar, que tus privilegios no te permiten sangrar.

Pierde peso. Un poco más.
Engorda un poco. Un poco más.
Da igual. La cuestión es que te adecues al estándar. La cuestión es que no seas quien eres; dedica tu vida a aspirar a ser de otra forma, y gasta, claro. Por el camino gasta intentando ser como te han hecho creer que debes ser, porque el sistema necesita ser alimentado y tú has nacido para seguir haciendo que funcione.

Sobre todo, no te relajes. Nunca. No bajes la guardia. No te quieras como eres. No te ilusiones. No aspires a la tranquilidad. No seas feliz por leer al sol, por las noches de verano, por ver el mar, por una cerveza helada sacada de una nevera portátil en la playa, por decirle a ese amigo que lo quieres mucho más de lo que se lo dices, por disfrutar de cómo tu padre te sirve un vino, de cómo tu madre te pone una película antigua y te frota las piernas, de un buen libro, de escoger.

Sólo hay dos equipos: el del “no” o ser revolución.

Manicura by @lirbanails | Posted on 12/Jun/2023 17:25:27

Elísabet Benavent Instagram – Llevo días como el cielo de Madrid: paso del sol más brillante a la nube más espesa. La ansiedad no perdona, te persigue; tiene piernas fuertes y largas, sabe de tus escondites, puede encontrarte en cualquier parte.
Necesito de manera urgente una desconexión que solo consigo entre las páginas de un libro, entre unos brazos que me aprieten fuerte o en la más absoluta soledad: aquella que solo se consigue estando rodeada de gente. Me gustan los locales abarrotados en los que todos somos desconocidos.

Para enfrentar la ansiedad no me sé ningún truco. Cada vez estoy más segura de que es necesario abrazarla, sin que eso suponga ningún problema en concreto. A veces te abofetea solamente por cansancio y está bien. Solo tengo que dejarla vagar por mis pasillos un tiempo, como si yo fuera una mansión gótica y ella mi fantasma. Después desaparece, porque aunque me encantan las historias de almas en pena, nunca he estado segura de creer en ellas. Aquello en lo que no se cree tiene más peligro de desaparecer.

Mi truco es abrazarme. A mí. A mis gatos. A mi necesidad de silencio. A las tardes de tormenta. A los libros. Al  capricho de comerse unas gildas en el Café Comercial. A las cosas bonitas y frívolas que no vienen si no a hablar de que merecemos mimos. Como la manicura de limones que me hizo @lirbanails y de la que no querría desprenderme nunca. 

Me gusta esto de repasar mis días con una galería de fotos sencillas, sin ceremonia, sin el lustre que acostumbramos a ver en estos lares.

Feliz martes. ❤️
Elísabet Benavent Instagram – Llevo días como el cielo de Madrid: paso del sol más brillante a la nube más espesa. La ansiedad no perdona, te persigue; tiene piernas fuertes y largas, sabe de tus escondites, puede encontrarte en cualquier parte.
Necesito de manera urgente una desconexión que solo consigo entre las páginas de un libro, entre unos brazos que me aprieten fuerte o en la más absoluta soledad: aquella que solo se consigue estando rodeada de gente. Me gustan los locales abarrotados en los que todos somos desconocidos.

Para enfrentar la ansiedad no me sé ningún truco. Cada vez estoy más segura de que es necesario abrazarla, sin que eso suponga ningún problema en concreto. A veces te abofetea solamente por cansancio y está bien. Solo tengo que dejarla vagar por mis pasillos un tiempo, como si yo fuera una mansión gótica y ella mi fantasma. Después desaparece, porque aunque me encantan las historias de almas en pena, nunca he estado segura de creer en ellas. Aquello en lo que no se cree tiene más peligro de desaparecer.

Mi truco es abrazarme. A mí. A mis gatos. A mi necesidad de silencio. A las tardes de tormenta. A los libros. Al  capricho de comerse unas gildas en el Café Comercial. A las cosas bonitas y frívolas que no vienen si no a hablar de que merecemos mimos. Como la manicura de limones que me hizo @lirbanails y de la que no querría desprenderme nunca. 

Me gusta esto de repasar mis días con una galería de fotos sencillas, sin ceremonia, sin el lustre que acostumbramos a ver en estos lares.

Feliz martes. ❤️

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