Elísabet Benavent Instagram – Sigo aprendiendo y, de un modo absurdo, me sorprende. Yo sabía que no se dejaba de aprender jamás, pero quizá pensé que habría cosas que ya sabría a mi edad.
Sigo aprendiendo sobre el miedo. Cada año es como una mano que aprende a dibujar y que se empeña en hacer más nítido el perfil del pánico. Antes temía y muchas veces no sabía ni a qué. Ahora lo sé: temo la pérdida, temo el dolor de los míos, temo la frustración de no poder aliviar el vacío ajeno, temo no ser nunca lo suficientemente buena para mí misma.
Sigo aprendiendo sobre qué es el amor. Creo que nunca sabré dar una definición exacta, pero sigo aprendiendo que a veces se disfraza de silencio cómodo, que duerme buscándote en la cama, que huele a rutinas, que no se alimenta de grandes gestos, si no de pequeñas palabras. Este año aprendí que se puede amar lo que no esperas y que se ama, además, con calma.
Sigo aprendiendo sobre mí, sobre aquellas cosas que me afean el ánimo, sobre mis cicatrices y la cojera que me dejaron algunos dolores. Aprendo que mi cuerpo puede con más de lo que creo, que hay que abrazarse cuando todo sale mal y no tomarse demasiado en serio cuando sale todo bien y que se puede mandar a la mierda a quien defienda que de la tristeza profunda te saca un pintalabios rojo y un poquito de actitud. A mí, del hoyo, me sacó el amor de los míos, el tiempo, la terapia y la cantidad de uñas que dejé clavadas en la tierra para poder escalar hasta la luz.
Sigo aprendiendo sobre la belleza, sobre la moda, sobre lo frívolo y lo divino, sobre lo que me gusta y la vida a la que aspiro, sobre la luz y la tiniebla, sobre el arte, la literatura y la soledad. Sigo aprendiendo, qué bien, pues vivo además de sobrevivir. Y entre lección y lección aprendo a poner límites, a decir no, a decir “no es momento”, a lamerme las heridas, a exigirme bonito y a decir te quiero. | Posted on 20/Jan/2024 16:43:44
Home Actress Elísabet Benavent HD Instagram Photos and Wallpapers February 2024 Elísabet Benavent Instagram - Sigo aprendiendo y, de un modo absurdo, me sorprende. Yo sabía que no se dejaba de aprender jamás, pero quizá pensé que habría cosas que ya sabría a mi edad.
Sigo aprendiendo sobre el miedo. Cada año es como una mano que aprende a dibujar y que se empeña en hacer más nítido el perfil del pánico. Antes temía y muchas veces no sabía ni a qué. Ahora lo sé: temo la pérdida, temo el dolor de los míos, temo la frustración de no poder aliviar el vacío ajeno, temo no ser nunca lo suficientemente buena para mí misma.
Sigo aprendiendo sobre qué es el amor. Creo que nunca sabré dar una definición exacta, pero sigo aprendiendo que a veces se disfraza de silencio cómodo, que duerme buscándote en la cama, que huele a rutinas, que no se alimenta de grandes gestos, si no de pequeñas palabras. Este año aprendí que se puede amar lo que no esperas y que se ama, además, con calma.
Sigo aprendiendo sobre mí, sobre aquellas cosas que me afean el ánimo, sobre mis cicatrices y la cojera que me dejaron algunos dolores. Aprendo que mi cuerpo puede con más de lo que creo, que hay que abrazarse cuando todo sale mal y no tomarse demasiado en serio cuando sale todo bien y que se puede mandar a la mierda a quien defienda que de la tristeza profunda te saca un pintalabios rojo y un poquito de actitud. A mí, del hoyo, me sacó el amor de los míos, el tiempo, la terapia y la cantidad de uñas que dejé clavadas en la tierra para poder escalar hasta la luz.
Sigo aprendiendo sobre la belleza, sobre la moda, sobre lo frívolo y lo divino, sobre lo que me gusta y la vida a la que aspiro, sobre la luz y la tiniebla, sobre el arte, la literatura y la soledad. Sigo aprendiendo, qué bien, pues vivo además de sobrevivir. Y entre lección y lección aprendo a poner límites, a decir no, a decir “no es momento”, a lamerme las heridas, a exigirme bonito y a decir te quiero.
Elísabet Benavent Instagram – Sigo aprendiendo y, de un modo absurdo, me sorprende. Yo sabía que no se dejaba de aprender jamás, pero quizá pensé que habría cosas que ya sabría a mi edad. Sigo aprendiendo sobre el miedo. Cada año es como una mano que aprende a dibujar y que se empeña en hacer más nítido el perfil del pánico. Antes temía y muchas veces no sabía ni a qué. Ahora lo sé: temo la pérdida, temo el dolor de los míos, temo la frustración de no poder aliviar el vacío ajeno, temo no ser nunca lo suficientemente buena para mí misma. Sigo aprendiendo sobre qué es el amor. Creo que nunca sabré dar una definición exacta, pero sigo aprendiendo que a veces se disfraza de silencio cómodo, que duerme buscándote en la cama, que huele a rutinas, que no se alimenta de grandes gestos, si no de pequeñas palabras. Este año aprendí que se puede amar lo que no esperas y que se ama, además, con calma. Sigo aprendiendo sobre mí, sobre aquellas cosas que me afean el ánimo, sobre mis cicatrices y la cojera que me dejaron algunos dolores. Aprendo que mi cuerpo puede con más de lo que creo, que hay que abrazarse cuando todo sale mal y no tomarse demasiado en serio cuando sale todo bien y que se puede mandar a la mierda a quien defienda que de la tristeza profunda te saca un pintalabios rojo y un poquito de actitud. A mí, del hoyo, me sacó el amor de los míos, el tiempo, la terapia y la cantidad de uñas que dejé clavadas en la tierra para poder escalar hasta la luz. Sigo aprendiendo sobre la belleza, sobre la moda, sobre lo frívolo y lo divino, sobre lo que me gusta y la vida a la que aspiro, sobre la luz y la tiniebla, sobre el arte, la literatura y la soledad. Sigo aprendiendo, qué bien, pues vivo además de sobrevivir. Y entre lección y lección aprendo a poner límites, a decir no, a decir “no es momento”, a lamerme las heridas, a exigirme bonito y a decir te quiero.
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